Conjeturas desde una lectura de «saldré de tu piel de cuero»

José Ygnacio Ochoa*

Una lectura desde los vaivenes de la exótica naturaleza cambiante de un fin de semana venezolano…, cambiante por varias razones… Primero, porque la vida es así extraña y constantemente variopinta, por aquello del trópico,caribeño y latino y, demás esta decir, que en  cuarenta y ocho horas o menos puede suceder de todo. Y segundo, por cuanto los habitantes de esta parte de Latinoamérica nos caracterizamos por adaptarnos, hasta cierto punto,  a la complejidad que ofrece el comportamiento filosófico de la vida,  a este carácter cotidiano le agregamos el elemento ficcional y que como Aristóteles expresa que toda metáfora surge de la intuición de una analogía entre cosas disímiles. El titulo de la pieza en cuestión de juan martins, venezolano, igualmente como esta naturaleza cambiante, pero con una diferencia, Martins extrae la intimidad de dos seres que  relatan su existencia a partir de un juego aparentemente inocuo, aburrido y cuadriculado  como el ajedrez, el cual consideramos en todo caso, la excusa perfecta para atravesar en los matices de este metalenguaje del juego rasgos complejos de la humanidad y de la sociedad sobre circunstancias de extremo dolor. Soledad  en donde quizás no existe respuesta alguna a las incertidumbres del hombre en sociedad por aquello de la otredad, en tanto existe «uno», está el «otro», tal es el caso de «Pentti», igualmente existe su otro: «Rabbe», pero muy bien pudieran ser UNO en la síntesis de los personajes.

Hacia este sentido, Todorov sostiene que un signo es lo que se muestra por sí mismo al sentido y lo que es más allá de sí mismo, muestra también alguna otra cosa al espíritu. Así, en la estructura dramática, el comportamiento de estos personajes lo dictamina su manera de ver las dos realidades o en todo caso las múltiples realidades, por cuanto, cada uno de ellos tiene su mundo enmarcados desde el tablero de ajedrez que en principio es lo visible. «Rabbe» es el aquí y el ahora, lo tangible y «Pentti» es el cuestionador, el filosófico y cuando unen sus puntos de vistas  asumen otro comportamiento ante el entorno que no es nada alentador. Ahora, la manera o técnica que utiliza Martins desde el juego con variedad de posibilidades le facilita al lector-director realizar una lectura que vislumbra varias alternativas que en el fondo es lo que se busca,  desarrollar el entramado temático, el juego desde el escenario con el publico , existe un vínculo con el que contempla la ficción y el autor lo involucra, se rompe el celofán, el juego desde el tablero de ajedrez, el juego de cómo se nos presenta la historia dislocada en cuanto al orden cronológico, premeditado por el autor. Creemos entonces que lejos de ser un impedimento para entender la obra, es, en todo caso , una salida válida para el escritor, importa poco como son físicamente y como deben estar vestidos , eso se le deja al director, es otra la imagen sugerida. Son personajes complejos desde que se devela su contexto histórico-geográfico, no es sencillo llevar el peso de la carga histórica de la segunda guerra mundial, estos dos personajes son victimas de ese compleja carga histórica, sobrevivirlo es rudo. Persiste la alteridad de los personajes. cavilan entre el parentesco y la fatalidad de reconocerse en sus intimidades y en sus realidades, al punto de llegar al morbo del cuestionamiento verbal, el golpe ético-moral viene dado por la palabra, entonces se le exige al actor un comportamiento que traspasa lo real para cuestionarlo…unos odian a los otros…ellos no miran a nadie..ven sus propios enojos, solo trazan el pasado desde esta perspectiva cuestionadora, dura e inquisidora, se traslada al juego poético de la palabra hombre frente a frente queriendo decir lo OTRO, los que van por la vida con muy poca fricción o angustia. Es en definitiva el juego de la parábola  que no es otra que el juego de la imagen.

Saldré de tu piel de cuero. Fondo Editorial Ipasme, Caracas 2010 pp. 86. «XVI Premio Ipasme, mención teatro», 2008

* Publicado en «Contenido» (encartado de El Periodiquito), 4 de dic. de 2010