La nona puede devorarnos a todos

Edgard Moreno-Uribe

La Compañía Regional de Teatro de Portuguesa lleva más de 25 años de labores útiles para el desarrollo de las artes escénicas en su región y en Venezuela. Ignorar su aporte es una mezquindad que todavía no se práctica ni en los medios de comunicación ni en el sector gubernamental, pero de repente insurgen por ahí gentes con patas de cochino que sí lo han intentado, infructuosamente.

Mientras tanto, Carlos Arroyo y su gente, pensando siempre en la culturización de su comunidad, han llevado a la escena una pieza emblemática del teatro argentino, La nonna (1977) de Roberto Cossa, versionada y dirigida por Aníbal Grunn, con la cual hacen una primera temporada de tres semanas en el Complejo Teatral de Occidente Herman Lejter, en la capital portugueseña.¡En la puerta del llano florece la cultura… como siempre ha sido!
Roberto (Buenos Aires, 30 de noviembre de 1934), líder de la nueva generación de dramaturgos realistas, tiene en su haber piezas como Nuestro fin de semana, El viejo criado, Tute cabrero, Ya nadie recuerda a Frederic Chopin y Yepeto, además de La nona. Es de los que predica “que hay que hacer un espectáculo que haga reflexionar pero nunca aburrir, porque un espectáculo bello, que trate el tema del amor, puede hacer reflexionar tanto como un teatro político”.
Y es por eso que La nonna es el mejor ejemplo del teatro que entretiene y al mismo tiempo enseña lo que no conviene hacer, lo que es nefasto para el colectivo y mucho más cuando la situación socioeconómica ha llegado al límite.
La nonna, modelo del grotesco argentino, fue un arma contra la feroz dictadura militar por su discurso disfrazado con un juego escénico centrado en los siete miembros de una familia de procedencia italianas quienes luchan desesperadamente para la sobrevivencia en medio de un contexto deprimido y con severa represión de las autoridades. Era una parábola obvia, donde la nonna era el Estado devorador que pretendia digerirse a todo un país, cosa que finalmente no ocurrió porque los malos también pierden, como diría mi abuela.
Es patético ver a esos siete inmigrantes que luchan lo indecible para la supervivencia en medio de una sociedad hostil, pero no todos los hacen con dignidad, ni cuentan con suerte, mientras que unos se prostituyen y los otros practican el individualismo exacerbado, mientras que a la Nonna sólo le interesa comer y comer, mientras se van muriendo cada uno de sus parientes, sin importarle el resto de la familia. Una muestra de que el capitalismo no es nada humanista y que es la destrucción del genero humano.Y cualquier sistema politico que use el poder del Estado para abusar de los ciudadanos y los use en su beneficio personal.¡Bravo Aníbal Grunn
El director Grunn para darle mayor verismo a su espectáculo equiparó a los personajes con cada uno de los siete pecados capitales y así obtuvo una redonda y alucinante puesta en escena, gracias a que los comediantes tenían esa conducta o formato para componer su rol. La Nona (Jesús Plaza) es una conmovedora gula, Carmelo (Julián Ramos) es la ira, Chicho (Elvis Collado) la pereza, Angela (Mercy Mendoza) la envidia, María (Edilsa Montilla) la soberbia, Martica (Elizabeth Prato) es la lujuria y Don Francisco (Giuseppe Fichetti) la avaricia.
Un verdadero reto actoral, logrado en un elevado porcentaje, que no deja nada para la imaginación del público que sale conmovido de la sala. ¡Y eso se hace a seis horas por carretera de Caracas!¡Guanare da el ejemplo!
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Acerca de Juan Martins

Dramaturgo. Escritor. Crítico Teatral con trayectoria internacional. Editor. Destacado con varios premios. (Ver más en la sección «Editor» de este blog). Se ha distinguido como crítico en diferentes festivales latinoamericanos de teatro (Brasil, Ecuador y Argentina). Conduce la revista de crítica literaria y teoría teatral «Teatralidad». Ha recibido el premio «Mejor dirección» con el espectáculo «Mariana» de José Ramón Fernández e interpretado por la actriz Mirla Campos en el III Festival Internacional de Teatro Clásico Adaptado 2012. Argentina. «Él es Vila-Matas, no soy Bartleby», «El delirio del sentido, desde un poética del dolor y otros ensayos» y «Novelas son nombres, ensayos inexactos» son sus más reciente libros de ensayos publicado en «Ediciones Estival», Venezuela. Con la misma tiene en imprenta su otro libro de ensayo «De qué hablo cuando hablo de Murakami» (2016).
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Una respuesta a La nona puede devorarnos a todos

  1. Sin dejarse devorar por “La Nonna”

    Desde el 13 de Junio y durante tres fines de semana consecutivas, la compañía regional de teatro de Portuguesa presentó su estreno del 2008 “La Nonna” un espectáculo que generó grandes expectativas y logró convocar público durante toda su temporada.

    Una vez más el reconocido director teatral Anibal Grunn apuesta por el género de la comedia para consolidar su relación con la escena y desde allí con el público, presentándonos una versión casi criolla de la obra del argentino Roberto Cossa, La Nonna.

    Son varias las cosas interesantes para comentar de este trabajo, tratermos de ir por partes para dar el merecido tratamiento a cada una de ellas.

    Empezaremos por la propuesta planteada por el director y la intención reflectiva planteada en el programa de mano a cargo de Carlos Arroyo. Se aprecia un marcado intento por aproximar el trabajo de arte de la CRTP al esquema del teatro comercial tan recurrido en otros escenarios. No decimos que esto sea malo, al contrario, en las condiciones actuales del teatro venezolano, lograr un punto de equilibrio entre arte y valor comercial resulta verdaderamente interesante. Sin embargo, enlatar al grupo de personajes y tratar de ofrecerlos así al público es bastante temerario, especialmente cuando el enlatado no corresponde fielmente al contenido recibido. Digo esto, debido a que se intentó marcar la caracterización de los personajes en torno a los “pecados capitales” relación que no quedó establecida tan preclaramente como se quiso pensar.

    Por otro lado, afanar en el intento de aflorar la dialéctica entre capitalismo y socialismo en cada paso dado desde cualquier sector ya resulta infructuoso y agotador por demás. Es mucho más que capitalismo devorador lo que nos plantea la nonna y así lo percibió el público. Una vez más, el monstruo de mil cabezas ha hecho de las suyas y demuestra que es dueño de las interpretaciones que libremente puedan hacerse de lo presentado en escena.

    No contemplamos claras estructuras de poder y dominación, entonces hablar de política no encaja por completo, pero si en cambio, notamos el reflejo diáfano de una sociedad en la que todos queremos vivir cómodamente sin asumir responsabilidades, la mayoría de nosotros somos como “Chicho” y anhelamos vivir como “La Nonna” mientras que unos pocos asumen el peso del asunto queriendo ser venerados como mártires. Cual más equivocado de todos? Seguramente todos.

    Definitivamente en medio de un fino humor negro la obra nos ofrece grandes perspectivas de reflexión, reconociendo que más allá del problema social hay graves dificultades en el reconocimiento de nuestra individualidad y la de los demás. Lo que ocurre en la La Nonna es lo que ocurre siempre que tratamos todos de meternos en el mismo saco.

    Reflexión aparte, el montaje y puesta en escena de este trabajo también deja pautas para el comentario. Una escenografía fresca, muy creativa, con un manejo de la perspectiva muy rico en detalles. Solo unos pequeños inconvenientes del espectador para apreciar algunos ángulos del trabajo. La cotidianidad se torna agradablemente transportada a un espacio que convoca y concentra en los acontecimientos sin resultar agobiante. Un buen diseño de iluminación y gran aprovechamiento de los dispositivos escénicos hablan de la limpieza del montaje.

    En cuanto al desempeño actoral, es bueno empezar reconociendo que existen “malas noches de estreno”, la del 13 de Junio sin duda fue una de ellas. Actores desconcentrados totalmente dieron la impresión de que estábamos frente a un gran desatino por parte de la CRTP. Pero quisimos hacer honor a la gran trayectoria de la compañía y por eso volvimos la noche del 28, celebración del día nacional del teatro, para descubrir que al calor de las funciones y con el alimento del aplauso, La Nonna no pudo devorar a este excelente grupo de actores y actrices.

    Todavía se observan pequeños detalles, el resabio de viejos personajes, problemas con la dicción y breves olvidos del parlamento. Pero en conjunto ya se vislumbra como otra buena producción de las que acostumbramos ver con la compañía regional de teatro de Portuguesa.

    Mención aparte y broche de oro para este comentario, el extraordinario trabajo de interpretación de Jesús Plaza (La Nonna). Un nuevo triunfo en la trayectoria de este singular y excelente actor, joya de la CRTP.

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