La racionalidad del espacio

juan martins


CAM00274Compañero de viaje, versión libre de Aníbal Grunn al texto Aeroplanos de Carlos Gorostiza, bajo la dirección de Carlos Arroyo para la «Compañía Regional de Teatro de Portuguesa» se muestra con una definición clara del espacio escénico: pocos elementos en la incorporación de un cuadrante como límite de ese espacio a modo de recrear cualquier sala de estar. Espacio el cual se presenta ordenado, limpio y organizado, creando su propia gramática de la representación. Es decir, el relato teatral se compone a partir de la corporeidad del actor, de su relación con el uso del espacio en cuestión. Se estima al ser reducido a la teatralidad del diálogo: cada desplazamiento, movimiento y gestualidad son incorporados a este uso consciente por parte de la dirección. El cuerpo del actor se hace ficción dado a la composición simple y minimalista de la puesta en escena, pero no sin menos poder de síntesis, por el contrario, la actuación dinamiza la articulación del texto: buenas actuaciones sobre la belleza de sus dispositivos escenográficos lo cual, por supuesto, produce placer al espectador cuando los elementos que lo expresan se cuidan de la improvisación. Por ejemplo, el uso de la mesa al centro componiendo la simetría con el resto de la escena, otorgando a las actuaciones el sentido organizado al que hago referencia. En esa instancia la energía del actor signaba toda la relación emocional entre los personajes. El público entonces, al poco tiempo de la representación, se «conmueve» ante el relato. Así que la versión de Aníbal Grunn se ajusta a esa racionalidad del espacio. Entiéndase por ello, el conocimiento de su público como parte del artificio de la representación, artificio de signo y de producción de significados en el contexto social de dichos personajes: la soledad, el advenimiento de la muerte en la tercera edad, los goces y la fortaleza de la amistad como última reserva de una moral que se define como ejercicio ideológico de los protagonistas. Lo logran tanto Aníbal Grunn en el rol de «Francisco» como Wilfredo Peraza en el de «Cristóbal» respectivamente: intensidad actoral, ritmo y proyección de voz, serán algunas de las características que lo definen, insisto, la simetría de los desplazamientos, el movimiento en el espacio y tiempo justo o el uso orgánico de la actuación van creando los límites de esa poética. Entonces la gramática se articula tanto en el uso verbal del texto como en el instrumento del cuerpo por parte de los actores.
Para mi gusto, ha sido placentero: el decorado produjo síntesis en su composición. Todo estaba limpio ordenado, pero hacia un sentido de su poética, agradar al espectador en cada uno de sus aspectos estéticos.

    Con estas disposiciones estéticas Carlos Arroyo consigue la formalidad de su discurso: la búsqueda de un lenguaje más allá de su compromiso como productor, tras una estética que lo autentifique en el teatro nacional. Por otra parte, Wilfredo Peraza crea una disposición de la voz que bien le vendría elaborar nuevos registros a objeto de acentuar el carácter narrativo del relato. Es una sintaxis del relato la cual exige cambios constantes en la modalidad de la voz (lo cual consigue más adelante en la progresión de la representación), siendo la voz el signo más importante. Con esa probabilidad ascendería en un nivel mayor de  belleza. Es un buen actor y éste, estamos seguro, lo lograría con placer. Y eso lo acompaña con rigor la actuación de Aníbal Grunn, ajustada al sentido orgánico propuesto. Hay que abrazar con emoción la belleza de este espectáculo.

31 Festival de Teatro de Occidente/Guanare,  nov. de 2013/Avencrit

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Acerca de Juan Martins

Dramaturgo. Escritor. Crítico Teatral con trayectoria internacional. Editor. Destacado con varios premios. (Ver más en la sección «Editor» de este blog). Se ha distinguido como crítico en diferentes festivales latinoamericanos de teatro (Brasil, Ecuador y Argentina). Conduce la revista de crítica literaria y teoría teatral «Teatralidad». Ha recibido el premio «Mejor dirección» con el espectáculo «Mariana» de José Ramón Fernández e interpretado por la actriz Mirla Campos en el III Festival Internacional de Teatro Clásico Adaptado 2012. Argentina. «Él es Vila-Matas, no soy Bartleby», «El delirio del sentido, desde un poética del dolor y otros ensayos» y «Novelas son nombres, ensayos inexactos» son sus más reciente libros de ensayos publicado en «Ediciones Estival», Venezuela. Con la misma tiene en imprenta su otro libro de ensayo «De qué hablo cuando hablo de Murakami» (2016).
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