La Familia Argentina

juan  martins

La Familia Argentina, escrita por Alberto Ure, bajo la dirección de Cristina Banegas es una obra en la que los personajes crean la tensión dramática como eje de representación de la escritura. Es decir, una estructura compleja en la que el relato teatral, su composición, se establece a partir de sus personajes y sobre la situación donde se limitan: el conflicto está dado para el espectador al inicio de la misma: las contradicciones de la familia. El colocar en conflicto a la institución familiar como tal, la hipocresía con la que establecen sus valores: la condición burguesa de su institucionalidad como modelo grupal de una sociedad capitalista, cuyo valor es cosificar las emociones, consumirlas como objetos transferibles y, con ello, el amor, las relaciones de pareja y las carencias afectivas tal como la entienden deja en definitiva el ritmo teatral para lo que será la puesta en escena. La situación del texto dramático simple, pero estructurado como mecanismo del discurso teatral: el hombre, «Carlos», amante de su hijastra «Gaby» cuya madre «Laura» se entera de ello tiempo después de su separación con éste, su segundo esposo, y que ahora resulta ser que se halla «viviendo» con quien es naturalmente su hija de su anterior matrimonio. Una trilogía de amor que será veraz por las emociones dispuestas y el encuentro de personalidades que lo determina ese contexto social muy particular de la clase media. La tensión psicológica de la que se sirve Ure queda establecida entonces para el conflicto. El drama deviene en los diálogos: el humor, la precisión del parlamento y cómo estos ascienden hacia la condición de la vida, a modo de introducir en el espectador la formalidad del relato. Así que tenemos con nosotros la sintaxis del relato teatral bien constituida entorno a la figura de sus personajes. El personaje estructura, ordena el discurso. No siempre nos encontramos con un drama de estas condiciones. Como lo entendemos, la escritura asume con responsabilidad las exigencias de un texto dramático. El lector-espectador por su parte tendrá su compromiso para darle continuidad a dicho relato: la cadencia, la atmósfera y el temple que si bien son categorías para lo literario, en la poesía por ejemplo, aquí adquieren esta relación con el público: son lectores de una obra que se constituye sobre el discurso de aquel relato teatral, sin que, a un tiempo, la representación sea excesivamente discursiva en los diálogos dentro de una extensión la cual podría agotar esa lectura con el aburrimiento del espectador. Sucede todo lo contrario: la tensión dramática, el cambio de situaciones, la expectativa y el elemento sorpresa terminan agradando esta relación entre el espectador y la representación. La situación emocional lo permite como artificio narrativo. Debe éste, el dramaturgo, someter sobre la realidad escénica una mayor complejidad real: el adulterio, el incesto y la paradoja de las relaciones: abrir las tensiones emotivas que se producen en ese contexto social, en la interioridad psico-social que lo conforma. Así que el título de la obra subraya esa ironía, La Familia Argentina: doblar la moral del espectador para obtener de éste su atención como lector. Si lo logra o no, no será el objeto de la obra, mucho menos, del texto dramático. Interesa de aquí es su reflexión, por eso, que el asunto del humor está bien comedido mediante a la ironía. La tensión dramática, insisto, está consolidada como técnica dramatúrgica. De allí que se instaura las condiciones de los personajes sobre el relato. Pero los personajes en sí mismos no darían con la estructura sino fuese por el artificio de las palabras, del ritmo y de cómo van haciendo, para el escenario, la escritura teatral: la anécdota por sí sola no es suficiente, es la composición lo que adquiere relevancia para la representación. Disponer de una situación teatralmente accesible y transferirla en la formalidad de esa escritura. Es cuando el componente actoral debe interpretar semiológicamente tales condiciones de un texto que lo exige. Las exigencias están dadas, de modo que, el actor Luis Machín en el rol de «Carlos» y las actrices Claudia Cantero como «Laura» (ex-esposa de «Carlo» y madre de « Gaby») junta a Carla Crespo («Gaby») en su papel de hijastra-amante-hija respectivamente establecen por igual ese nivel de conciencia interpretativa a partir del texto en cuestión. Esto es, registrar los signos para devolverlo en actuación, coherentes con el espacio escénico que lo constituye. Y en ese rol interpretativo la buena dirección, de parte de Cristina Banegas, indujo tal comprensión del texto: la disciplina de la lectura, en la justa medida de aquella composición, nos otorgó una puesta en escena sobria, limpia y de consolidación actoral: dicción, desplazamiento y movimientos simétricos los cuales formalizaban el dispositivo narrativo. Además, cada quien utilizó lo mejor de su corporeidad para definir este cuidado del texto dramático. Sin embargo, pudimos percibir claramente como la iluminación descuidó un poco el detalle de esos tiempos emotivos que se iban colocando con el ritmo adecuado de las actuaciones. Quizás no sea éste el objetivo de su directora, pero como espectador sentí la necesidad de esa atmósfera que nos otorga un tratamiento de la iluminación cuando el espacio escénico, por otro lado, está bien definido, las condiciones para esa estructura actoral fluyen sobre esa  dinámica, un tanto igual debería debería de fluir la iluminación, una metáfora de las emociones y el tiempo. La construcción de esa metáfora estaba, en cambio, definida en el uso del espacio escénico, con el decorado ajustado al centro del escenario del teatro, subrayando el espacio real del relato teatral. Y sobre ese espacio tanto el actor como las actrices soltaron toda su potencialidad expresivas hacia un cuidado trabajo de la dirección. Agradable y placentero para el espectador como pudimos notar entre la audiencia.

Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543), septiembre. Buenos Aires.

Fuente de la fotografía: Artemuros

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s