¡Virgen la memoria!

Especial para el Diario Vea

“Luchamos para hablar contra el olvido, contra la muerte, por la memoria y por la vida. Luchamos por el miedo a morir la muerte del olvido. Hablando en su corazón indio, la Patria sigue digna y con memoria”.

“IV Declaración de la Selva Lacandona”

EZLN

virgen-de-memoria12.jpgSi bien encierra la frase: “El teatro es el espejo a través del cual se reflejan los pueblos y sus sociedades”. Debo confesar que ver este monólogo de Norma Barroso en Guanajuato, (durante el Festival Internacional Cervantino Callejero del CLETA, festejado el pasado mes de octubre), me ha permitido conferirme de nuevo a mi verdadera pasión: leer historias con hechos excluidos de la realidad cotidiana, hechos rechazados por algunos porque pueden trastocar los razonamientos establecidos. Sólo de un país con las singularidades de México cargado de enigmas ancestrales, paradojas culturales y receptor por excelencia de mecánicas universales.

Mi encuentro con la puesta en escena de “Virgen la Memoria” me sacudió e inquietó a un mismo tiempo. La historia de esta obra es muy diferente dentro o fuera de México. Ya la trama queda de lado con su carga ideológica y su actitud valiente, lo que seduce, provoca, sorprende y crea lecturas variadas fue la manera de solventar con pocos elementos escenográficos y una actuación de composición corpo-expresiva; un universo de indicaciones que hay que desmontar una vez que se sale de verla.

Virgen la Memoria es una pieza bella, intuitiva y serena que exalta la alegría de vivir y la defensa de la libertad individual. Colores que arma una paleta telúrica sobre un altar de luces en el que al ser impactado con la mano, la huella, el trazo se convierte en la luz sígnica polivalente del mundo real con ese inframundo que no hay que temer, en vestuario y maquillaje códice prehispánico indígena que crea un túnel de tiempo con lo ancestral azteca; imágenes/marionetas de hombre y mujer campesino mexicano que muestran un ciclo de vida/muerte; para imbricar una atmósfera de rigor que densifique el movimiento en el espacio y, sobre todo, una actriz que se apodera de todos estos elementos, los usa, los arma, los desarma, lo combina y sobre su piel, grabados antiguos, gestos de dolor de piedra, ironía/sorna que calcifica ese discurso feroz de denuncia.

Virgen la Memoria es pues un canto lírico y poético a un pueblo olvidado. Sus voces y sus cantos son sólo un murmullo bajo una voz, que desde la contemplación, aún no ansía acercase al análisis y/o la imputación. Roberto Vázquez, el director -ha dado muestra de talento y sinceridad artística-.

Norma Barroso nació en Coatzacoalcos, Veracruz, en 1964. Con sólo 40 años, la dramaturga mexicana ha dejado de cortejarnos en esta aventura del teatro. En Virgen la Memoria bajo la dirección de Roberto Vázquez, llama la atención la pulcritud escénica. Barroso es una poetisa que busca expresarse en términos de teatro subjetivo. Narra con sinceridad, sin concesiones pictóricas ni melodramáticas, cuenta la historia de las mujeres de la región Tzotzil de Acteal en Chiapas. Con el nombre de Matanza de Acteal se conoció en los medios mexicanos el resultado de una incursión paramilitar en la zona zapatita de Los Altos de Chiapas (sureste de México). Durante dicha incursión, presuntos miembros del grupo Máscara Roja atacaron a indígenas tzotziles de la organización Las Abejas, que se encontraban en el interior de una capilla rezando. El resultado fueron 45 muertos, incluyendo niños y mujeres embarazadas.

Se reconoce el planteamiento sobrio que quiere matizar en la que se desarrolla, también la existencia dificultosa de las mujeres y personajes que en ella aparecen. Y a pesar de todo se capta un ambiente primero urbano, luego rural, que dota a la puesta en escena de un empaque verosímil integro. En este contexto Virgen la Memoria constituye el exponente máximo de un teatro documental de transición. A partir de las puestas de los últimos años, se ha intentado recuperar el rito, como en las puestas del grupo peruano Yuyachkani y en la dramaturgia de Enrique Buenaventura. Comienza a manifestar una sensibilidad social y el deseo de representar las condiciones de la vida de pueblos; etnias olvidadas por las actualidades y el teatro documental o institucional o independiente y alternativo.

Barroso hace un canto vivo a las mujeres oriundas de México, a su lucha, su amor, sus tierras y sus costumbres; es la voz de las sin voces. Virgen la Memoria traspasa la piel porque actúa en los sentidos con una efectividad que sólo la poesía alcanza, y la esencia poética es ritmo. Mientras la sonoridad y la palabra expresan el contenido de la lucha, las imágenes y su aplicación trasmiten desconsuelo y subrayan el espanto. La obra es de una unidad absoluta.

Virgen la Memoria es posiblemente la obra mas acabada de esta tradición en América Latina y por ello una producción de referencia. Un rito creador que suena como campana de bronce en la conciencia de todos. Soberbio canto de oposición y revolución a las decisiones que mata pueblo, tradiciones, trabajo teatral que da corporeidad del cual no deberíamos quedarnos con los brazos cruzados ante los sortilegios del poder ni los cantos de sirena del progreso. Por otra parte, la belleza plástica y la fuerza de las imágenes son componentes suficientes para complacerse de la puesta. Rica en significados, Virgen la Memoria, es una composición original, de rara belleza poética, que sacude al espectador. Magníficamente interpretada por la actriz mexicana Kay Nicté García. Hasta los momentos, el mejor trabajo que he logrado ver en el Festival Internacional Cervantino Callejero del CLETA 2007. Un deleite para quienes desean encontrar un teatro comprometido. ¡Mis más profundos reconocimientos!

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Acerca de Juan Martins

Dramaturgo. Escritor. Crítico Teatral con trayectoria internacional. Editor. Destacado con varios premios. (Ver más en la sección «Editor» de este blog). Se ha distinguido como crítico en diferentes festivales latinoamericanos de teatro (Brasil, Ecuador y Argentina). Conduce la revista de crítica literaria y teoría teatral «Teatralidad». Ha recibido el premio «Mejor dirección» con el espectáculo «Mariana» de José Ramón Fernández e interpretado por la actriz Mirla Campos en el III Festival Internacional de Teatro Clásico Adaptado 2012. Argentina. «Él es Vila-Matas, no soy Bartleby», «El delirio del sentido, desde un poética del dolor y otros ensayos» y «Novelas son nombres, ensayos inexactos» son sus más reciente libros de ensayos publicado en «Ediciones Estival», Venezuela. Con la misma tiene en imprenta su otro libro de ensayo «De qué hablo cuando hablo de Murakami» (2016).
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