Intertextualidad en el sótano

A propósito de la Obra El Sótano de Ismael Silva
Dirección Oswaldo Camacaro

Sady Loaiza

 

A diario leemos diversos códigos que nos llevan o remiten de manera directa o indirecta a otros, de esta forma activamos referentes que nos permiten comprender la realidad que nos circunda, así pues cada texto dramático o no dramático tendrá en su interior las lecturas de muchos otros textos que su creador leyó antes de dar producción a uno nuevo. Esta premisa se define como intertextualidad, al respecto, la idea de intertextualidad tiene una implicación evidente: ningún sujeto puede producir un texto autónomo. Al decir “autónomo” me refiero a un texto en el que no existieran vínculos con otros textos, un texto que surgiera límpido, impoluto de la mente del sujeto que lo produjera. Esto implica que los sujetos producen sus textos desde una necesaria, obligada, vinculación con otros textos.

 

El sujeto, pues, no es una entidad autónoma, sino un cruce, una intersección discursiva, un “diálogo”, en última instancia. Como señalaba Kristeva, “absorción” y “transformación” pasan a ser los dos momentos de la secuencia productiva textual, de esta forma la Re-construcción discursiva de la filosofía de Sartre , Nietszche , y la poesía maldita de Baudelare , Verlaine , se hacen presente en la obra El Sótano , pieza magistralmente escrita por Ismael Silva, quien parte desde la imágenes de los gusanos en un plato , las larvas, los desechos humanos y la aversión y negación de la existencia de un Dios misericordioso, de un miedo a la soledad y un temor extremo a bajar a un sótano, sin caer en lo trivial o lugar común el texto de Silva ofrece dos personajes perseguidos por sus recuerdos y agobiados por su pecados, una mezcla interesante de amor y dolor que representan en la escena las lecturas de «La Nausea» , «El anticristo» , y «Las flores del Mal» , cada una de ella con una contextualizacion y recreación en lo que sin duda alguna marca la dramaturgia larense, este Novel escritor también dio vida a uno de los personajes llevando todo su odio en la manera de mirar al mundo , unos ojos retraídos, una mirada de miedo y una expresión corporal de victima y victimario, estableció una comunión por demás interesante entre el actor y el público, una sensación de lástima, miedo y hasta de odio a ese hombre de mirada cansada y perdida que a cada instante hace que los espectadores observen y odien sus propias miserias, del mismo modo le acompañó Aurisleida Molero una Joven actriz que se consagra en las tablas locales con una brillante interpretación de una mujer manipuladora, fría calculadora pero al final una victima de un juego que no tiene final, ese juego enfermizo de las relaciones de poder, una enfermedad que aqueja su existencia y ella de manera pulcra logra encarnar a esa mujer que no se doblega, la interpretación de Aurisleida logra dar a la pieza una armonía perfecta un equilibrio entre un rostro quizás inocente y de temperamento explosivo, en todo el desarrollo de la obra la inigualable dirección del también Dramaturgo Oswaldo Camacaro logra dar a la pieza de silva su particular toque, ese uso de los colores, unas tonalidades grises y blancos interpretada sobre un piso que al igual que los telones eran blancos daban la sensación de un cubo o de una sala de un manicomio, la plástica mostrada en la puesta en escena de Camacaro fue impecable, no se escaparon detalles, el uso y disposición del espacio escénico con toda su ambientación hacen de «El sótano» un lugar a visitar, además de los manejos coreográficos y sincronizados de los personajes en algunos momentos de la pieza, un manejo de lo sensual sin caer en lo vulgar le anota muchos puntos a la dirección, así como a la iluminación, y la música, todos en una convergencia de estimular múltiples sensaciones en los expectantes y no disociar el texto de la propuesta escénica . Por lo anteriormente expuesto El «Sótano» de Ismael Silva es un lugar donde habitan los demonios de todos, un lugar donde todos tenemos un espacio, la pieza sin duda alguna logró posicionarse en los escenarios de la ciudad siendo esta una prueba fehaciente de las estéticas emergentes en cuanto a la dirección y a su producción textual de ésta, la Capital, ya no sólo musical , si no también teatral.

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Acerca de Juan Martins

Dramaturgo. Escritor. Crítico Teatral con trayectoria internacional. Editor. Destacado con varios premios. (Ver más en la sección «Editor» de este blog). Se ha distinguido como crítico en diferentes festivales latinoamericanos de teatro (Brasil, Ecuador y Argentina). Conduce la revista de crítica literaria y teoría teatral «Teatralidad». Ha recibido el premio «Mejor dirección» con el espectáculo «Mariana» de José Ramón Fernández e interpretado por la actriz Mirla Campos en el III Festival Internacional de Teatro Clásico Adaptado 2012. Argentina. «Él es Vila-Matas, no soy Bartleby», «El delirio del sentido, desde un poética del dolor y otros ensayos» y «Novelas son nombres, ensayos inexactos» son sus más reciente libros de ensayos publicado en «Ediciones Estival», Venezuela. Con la misma tiene en imprenta su otro libro de ensayo «De qué hablo cuando hablo de Murakami» (2016).
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Una respuesta a Intertextualidad en el sótano

  1. paola dijo:

    Sady Sady

    Como dijo una vez el señir aquel llamado shakespeare : estamos hechos de la misma substancia de nuestros sueños”, creo que reflejamos, voluntariamente o no lo que somos en el escenario, somos lo que se ve, lo que el publico ve, el escenario se convierte en un prisma para reflejar desde nuestras virtudes hasta nuestras miserias, segun lo que nos abunde mas. segun lo que seamos en el cotidiano.
    No creo en accidentes escénicos, creo que ahi debemos reflejarnos mas a nosotros para que nos vean como queremos -o por lo menos como pretendemos- ser, lo que sentimos, lo que fuimos, auqnue sea solo por un instante creo que debemos reflejar en grueso esa verdad, lo logremos o no, debe estar ahi.

    Me gusto, me fascinó, tu verbo, tu fluidez, tu profundo y sencillo lenguaje, me atrapó tu cordura y tu verbo me envolvio, por pdeazos, bruscamente, o despacio, no lo se ahora, pero me atrapó.
    Gracias por escribir eso de nsotros, de mi
    mil gracias nuevamente.
    U abrazo
    Oswaldo

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