Relaciones entre censura y poder

Sady Arturo Loaiza

A manera de sinopsis

la-duda.jpgEscrita por John Patrick Shanley y dirigida por Matilda Corral, La Duda tiene como eje la sospecha de la directora de un colegio católico sobre un sacerdote, superior suyo en jerarquía.

El Cura, el más popular y progresista de la Parroquia, dicta clases a un grupo de niños de séptimo grado, y la mujer sospecha que el sacerdote intentó abusar de un alumno, en la soledad de la sacristía.

Para confirmar su convicción, la religiosa inicia una inclemente investigación, intentando desenmascarar al sacerdote, aún sin pruebas a la vista. Sintiéndose víctima de una persecución, a través de las sucesivas celadas que la directora se tiende obsesivamente, el sacerdote defiende a ultranza su inocencia.
Para confirmar su convicción, la religiosa inicia una inclemente investigación, intentando desenmascarar al sacerdote, aún sin pruebas a la vista. Sintiéndose víctima de una persecución, a través de las sucesivas celadas que la directora se tiende obsesivamente, el sacerdote defiende a ultranza su inocencia.

Relaciones entre censura y poder

A propósito de la obra “La Duda” de John Patrick Shanley

Dirección: Matilda Corral

Al entrar a la sala, una atmósfera delicadamente dispuesta de lo que es una pieza que genera gran expectativa entre el publico asistente, una conjugación de elementos tradicionales con tecnología, invitaba a los presentes a ser parte de la liturgia inicial, así pues luego de una larga introducción musical hace entrada el padre Luis (Luigui sciamanna) ataviado de domingo, es decir con los implementos pertinentes para celebrar la tradicional misa, dicho sermón dió la introducción a la obra. Es él quien establece inicialmente esas relaciones entre censura y poder que plantea el texto de Patrick, el Padre Luis no termina de convencer a los presentes de su interpretación puesto que la manera tan superficial de abordarlo deja una sensación de vacio que rompe la armonía de la creación, de esta manera Luigi Sciamanna abandona su condición de sacerdote de hombre, de amigo y hasta de entrenador de basquetbol esta ultima por demás mal dispuesta en un primer plano de la obra. Fue realmente extraño ver un sacerdote que según el contexto de la obra se tomo todo con una naturalidad forzada, una sonrisa fuera de situación y llena de elementos predecibles a cada instante, se evidencia que no logró deslastrarse de su personaje anterior en Golpes a mi puerta de Genè .otro elemento importante es sin duda alguna su relación con los demás personajes por lo anteriormente dicho el padre Luis se desdibuja entre los conflictos y quehaceres de los demás. Aparece en el obra Elba Escobar una directora de un colegio de Caracas quien en su condición de religiosa siembra la duda de los actos pedofilicos del padre Luis, es ella quien representa la censura en la obra, esa mujer de mirada fría y calculadora que persigue al mencionado sacerdote su participación en la obra fue lineal, pero gracias a su trayectoria logro resolver algunos conflictos que a nivel de dirección y textual no se resuelven , mas sin embargo su relación con el sacerdote en la escena del careo por los actos inmorales es superficial, poco trascendente o lo que es lo mismo sin un final o resolución logrado. Toda la obra lleva un discurso plano, reitero predecible, esa linealidad la logra romper la magistral interpretación de Beatriz Vásquez quien de una manera pulcra encarna a una mujer de barrio cansada de censuras , de poder , una mujer llena de heridas por un marido que maltrata a su hijo, su entrada literalmente despertó a los presentes, Beatriz representa esa fuerza que hacia falta a la obra luego de una hora de repeticiones de parlamentos de algunos de los actores, su postura , su actitud corporal reflejaba esa angustia propia del perseguido del acorralado , su cuerpo manifestó las multiplicidad de lecturas de un libro abierto, además de la utilización de elementos que lograron establecer una comunión de entre el texto , el contexto y todo lo referente a la puesta en escena. Siguiendo este orden de ideas se resalta La Presencia de la joven y no menos experta Mariaca Semprun que con una frescura e inocencia asume a la religiosa joven que quizás por esas características entra en ese juego y relaciones de poder entre el sacerdote y la hermana directora, imprimiéndole al personaje una fuerza que cautivo, y dejo con ganas de ver mas, su participación es vinculante con el desarrollo de toda la obra, así pues Mariacca imprimió a “la Duda” una belleza muy sublime y hasta pertinente en todas sus apariciones, en otro orden de ideas es pertinente comentar el texto, el mismo trata una temática densa y hasta tabú, pero mas allá del eje temático de la misma están las ausencias; esas que no permiten lograr una conexión final, es decir quedan vacios que el espectador no termina de resolver, puede ser que la traducción al español o la versión de dicho texto logra elidir acciones importantes para la obra, de esta manera se establecen algunas inconexiones semánticas en cuanto a la pieza y a su puesta en escena. La dirección de esta pieza estuvo a cargo de Matilda Corral quien acertó en muchas situaciones pero sin duda alguna descuidó detalles que no lograron hacer de dicha pieza lo que muchos esperaban, (por tener ella la trayectoria que tiene), nunca hubo una propuesta estética, un aporte, solo representación de curas y monjas con un tema que sin duda alguna es efectista, se puede decir que eso si logró en un determinado publico, un efecto de temor ante al iglesia católica y no por su propuesta sino por que el texto por si solo ya deja esa sensación en los demás. Queda entonces “La Duda” de leer mas códigos predecibles en las paginas del teatro comercial de la gran caracas.

stonico77@hotmail.com

1 comentario en “Relaciones entre censura y poder

  1. Disentir acerca de si se trata de teatro comercial o no, creo que no sería productivo al menos en este espacio. En todo caso el teatro siempre ha de ser teatro independientemente de los matices que el hombre en su hacer evolutivo le imponga.
    Pero si me resulta interesante destacar que no es la primera vez que nos encontramos con directores que, ante un texto reconocido y laureado se enfrentan a la tentación de creer que tienen desde ya el éxito garantizado independientemente de su trabajo como director o que por el contrario terminan siendo incomprendidos por el público y la crítica en su optica sobre un texto que ya tiene historia propia.
    El hecho teatral es en realidad un complejo entramado de elementos que deben hacerse confluir armónicamente para lograr propuesta con valor artístico sin importar si la intención es hacer renta o no.
    En este sentido, el texto de Sady Loaiza nos presenta un análisis bastante breve pero bien balanceado acerca de la obra «La Duda», haciendo las debidas referencias al trabajo de los integrantes del elenco, con comentarios duros en algunos aspectos de la puesta en escena pero que finalmente deja la inquietud a quienes no hemos visto la obra de acercarnos a presenciarla. En todo caso siempre es mejor asistir a los espectáculos y formarnos nuestra opinión antes de dejar que otros nos cuenten.

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