¡El alto vuelo del Dramo!

Carlos Rojas

 

Cada cosa  tiene su belleza, pero no todos pueden verla.

Confucio

el-vuelo-del-ilusionista.jpgUna de las agrupaciones de más lúcida compresión de nuestra idiosincrasia actual, ha realizado, nuevamente, una mágica pieza. Mágica, en primer lugar, porque es innovadora, porque rompe con un teatro apegado, esclavo de la realidad cotidiana y prosigue el camino, siempre prolífico para el perjudicado teatro, de la potenciación de lo icónico como símbolo, sugerencia, fermento de ideas actuales latentes, y sobre todo, como poesía. Por que esta nueva producción del Dramo, dirigida por Leyson Ponce, es un auténtico poema cuyos recónditos mecanismos escapan, a un comentario unidimensional, así es la poesía.

El vuelo del ilusionista, es una ficción de los fenómenos, a modo ilusorio, con independencia de estructura narrativa de la composición semántica entre danza-cuerpo-espacio-música. Lo mejor de su director está en la capacidad de observación de la vida en que se siente inmerso y de los tipos humanísimo que por ella proliferan y en ella sufren, sueñan y se desgastan. Trabajo profundamente humanista, sobre el hombre y sus opciones; sobre el hombre y su aventura de pensar actuando y de actuar pensando dentro de esa constante emigración a través de tanta estructura condicionante como si de una jaula permanente se tratara. El vuelo del ilusionista transpira a manantiales que aquello del nihilismo es sólo posible para «los frikies». Sencillo, conmovedor y cómico o trágico, según el sujeto, lo expuesto en esta espontánea «fábula» contada por el Ícaro del Dramo en su alto vuelo.Desde el punto estrictamente teatral, es una pieza absoluta, de una sensorial imaginaría plástica, de una belleza poco corriente. El episodio del enano catando las canciones Montand, es uno de los fragmentos de teatro más dotado de gracia que se han realizado nunca. Pero no sólo aquí, en todas y cada una de las secuencias destaca el talento de Ponce aprovechando elementos de la narración fílmica para trasmitir muy directamente el contenido de su quimera visual.

El vuelo del Ilusionista es sin duda una de las grandes producciones, que el teatro contemporáneo nos ha dado. Recuerda en bastantes momentos a Freaks, lo mismo que Ponce a Tod Browning. Esto requiere valentía, hasta ahora esta agrupación ha salido airosa de las confrontaciones gracias a su calidad, su rigor y su honradez por comprender el movimiento de su relación con la memoria y esa constante experimentación. ¡Gracias Dramo por la ilusión de seguir creando y viviendo esta disciplina en cuerpo y alma!

Un punto de vista/Especial para el Diario Vea
criticarojas@gmail.com

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