De Susana a Miss

 

juan martins

foto-johnnyjpg.JPGEn la pieza «El día que ganó Susana Dujim» de Johnny Gavlovski encontramos una tendencia en la dramaturgia venezolana: el humor como técnica en la composición de un lenguaje que instrumenta la comedia en el tratamiento del habla de sus personajes. Éstos se acarrean desde su condición urbana y de cómo a su vez se entienden con la ciudad. El lenguaje usado es, por encima de todo, teatral. Puesto que los personajes van introduciendo su vitalidad mediante esa identificación ideosincrática que se expresa en ese habla, en la manera que determinan sus vidas ante el espectador. Es decir, la estructura de esos personajes se da en el orden sintáctico, en la relación que se establece con los signos verbales y cómo se usan en la construcción del drama. El habla de un personaje en relación a otro quiere determinar su sentido con el espectador: contextualiza al público cuando lo acerca a su nivel de expresión. De manera tal que la audiencia infiere en el relato y, por consecuencia, interpreta como suya la situación. A eso me refiero cuando digo que se contextualiza. En ese momento el aspecto ideosincrático interviene en la comunicación de la obra con la finalidad de concebir un estilo en la comedia. Tal estilo de la comedia se viene desarrollando en el teatro venezolano desde los primeros textos de José Gabriel Núñez. Este sería el antecedente más importante en la compresión de una parte importante del teatro venezolano. Pero sin querer dispersar la estructura de este análisis, es necesario registrar aquél uso y saber así cómo se forja esa formalidad de la locución en la comedia como género. Y sobre todo para, ahora, consolidarse como un estilo. Hasta aquí tenemos un logro técnico para la dramaturgia venezolana: el humor se hace técnica, estructura dramática:

Ofelia.— Otra vez el desfile… “Señores, decoro, no piten”.

Caléndula.— Siempre la gente de Coro, tan bulliciosa…

Ofelia.— Que gente de Coro, ni que [… ] Pidieron decoro, compostura. El público estaba enardecido… (Toma aliento. Desfila) Entonces volvieron a salir: Mireyita con el alma en vilo… (Desfila) Con elegancia, con dignidad, con garbo, mucha frente en alto y glamour… “Eso es, Mireyita”. “Bravo, Miss Venezuela”, le gritaba, y mientras trataba de pelarle los ojos a Castillito para que aplaudiera…

Caléndula.— “Aplaude, mijo”… “Aplaude”…

(…)

Entonces lo cotidiano se hace común en la historia con la idea de reiterar las características de esos personajes. Es decir, como se relacionan, cómo establecen sus vidas y cuáles son sus intereses. Después de todo el humor se construye como un modo de introducirse en esa realidad, si entendemos que el público quiere identificarse con esa historia, con un relato que aprecia cultural e ideosincráticamente. Y por tanto lo aprecia con una interpretación social del país. Pero la interpretación del país se induce desde el hecho lúdico del drama. Lo lúdico es la expresión reflexiva de ese humor. Incluso la reflexión pasa por una interpretación histórica:

Ofelia.— Tras el empate, Wolfang Larrazabal, dijo, así, muy caballero, muy de marina, muy Larrazabal él: “Como único militar en el jurado debo decidir… la ganadora es la señorita Casas Robles”.

Caléndula.— ¿Y entonces?

Ofelia.— Si me dejas hablar, te cuento… (Evoca) La felicidad. La alegría resurrecta aparecía en los labios de Mireyita y de todas las almas de buena familia…. Hasta que a Carola Reverón le dio por pararse y decir: (Remeda) “Como única dama del jurado yo propongo que la ganadora sea elegida por el público, con aplausos”… ¡Demagoga! (Bebe)

(…)

Así que se introduce ese elemento de carácter histórico como si fuera algo familiar. La intención del discurso, es la de darle sentido para ese espectador. Que éste interprete o racionalice las emociones de los personajes.

ott1.jpgHe venido describiendo la forma de los parlamentos por que un tanto, si nos fijamos en el rigor de esos diálogos, lo encontramos en algunas piezas de Gustavo Ott, más específicamente en «Miss». Técnicamente la estructura de los diálogos son similares y, sin embargo, ambos se distancian…. (más)

estivalteatro@gmail.com

www.dramaturgia.wordpress.com

 

 

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Acerca de Juan Martins

Dramaturgo. Escritor. Crítico Teatral con trayectoria internacional. Editor. Destacado con varios premios. (Ver más en la sección «Editor» de este blog). Se ha distinguido como crítico en diferentes festivales latinoamericanos de teatro (Brasil, Ecuador y Argentina). Conduce la revista de crítica literaria y teoría teatral «Teatralidad». Ha recibido el premio «Mejor dirección» con el espectáculo «Mariana» de José Ramón Fernández e interpretado por la actriz Mirla Campos en el III Festival Internacional de Teatro Clásico Adaptado 2012. Argentina. «Él es Vila-Matas, no soy Bartleby», «El delirio del sentido, desde un poética del dolor y otros ensayos» y «Novelas son nombres, ensayos inexactos» son sus más reciente libros de ensayos publicado en «Ediciones Estival», Venezuela. Con la misma tiene en imprenta su otro libro de ensayo «De qué hablo cuando hablo de Murakami» (2016).
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