…Para Edith Piaf

Dentro de su reducida, pero, valiosa producción ha realizado una pieza clave en la dramaturgia venezolana; se trata, pues de Cartas del corazón para Edith Piaf, escrita y dirigida por Juan Martins. Que afortunadamente ha llegado a nosotros; enmarcada en la programación del pasado II Festival Internacional de Monólogos; gracias al IAEM. Su director, que aparece, tras su eclipse de inspiración, con una majestad absoluta, acreditándose como uno de los directores más completos y coherentes del momento presente.

jose-sanchez-interpretando.jpg Una auténtica obra maestra. Su destreza es total: técnica y artística. El tema hondamente humano, está expresado con admirable concentración, gracias al texto de su autor y a la nobleza interpretativa del actor José Sánchez. La puesta en imágenes, soberana a través de la mágica música de Edith Piaf, que da vida a la naturaleza y los personajes, creando con sus cartas una verdadera situación de nostalgia. El enfrenamiento consigo mismo, se resuelve en una agresividad infernal contra todos aquellos seres, que habían intervenido más íntimamente en su vida.

La historia de este montaje sobre la voluntad de sobrevivir es extremadamente sencilla, a pesar de su aparente complejidad. Un decadente animador de un programa televisivo, pasa toda una noche de insomnio e imagina durante ella; recordando las emotivas cartas que recibía de los teleespectadores. La fábula está hecha con trozos de su vida y tiene como protagonistas a sus teleespectadores. El personaje no quiere más emociones y se queda sólo, encasillado en su casa y en su mundo interior, cara a un futuro, que es la muerte.

La obra presenta dos partes perfectamente diferenciadas, de estilo y duración diferentes, pero ensamblada y completadas entre sí. La primera es la ficción en la ficción. La segunda, el desenmascaramiento de la realidad. El espectador se ve sumido en un caos aparente, perdido entre el sueño y la abstinencia, el dolor y el amor del interlocutor. De vez en cuando, la lógica descoyuntada del relato o la imagen excéntrica e inverosímil le sirven de rectificador al tiempo teatral multidimensional. El protagonista, que se encuentra en una situación límite, al borde de la existencia, con una soledad que le devora y una vida que se le escurre de las manos, se agita contra su propia existencialidad. La sumisión le transforma en demiurgo titánico, recreador de su propia historia, no ya de un pasado imposible, pero sí del futuro imaginado.

Carlos Rojas
criticarojas@gmail.com
Especial para el Diario Vea/Un punto de vista

Fotografía Juan Carlos Navas (IAEM)

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Acerca de Juan Martins

Dramaturgo. Escritor. Crítico Teatral con trayectoria internacional. Editor. Destacado con varios premios. (Ver más en la sección «Editor» de este blog). Se ha distinguido como crítico en diferentes festivales latinoamericanos de teatro (Brasil, Ecuador y Argentina). Conduce la revista de crítica literaria y teoría teatral «Teatralidad». Ha recibido el premio «Mejor dirección» con el espectáculo «Mariana» de José Ramón Fernández e interpretado por la actriz Mirla Campos en el III Festival Internacional de Teatro Clásico Adaptado 2012. Argentina. «Él es Vila-Matas, no soy Bartleby», «El delirio del sentido, desde un poética del dolor y otros ensayos» y «Novelas son nombres, ensayos inexactos» son sus más reciente libros de ensayos publicado en «Ediciones Estival», Venezuela. Con la misma tiene en imprenta su otro libro de ensayo «De qué hablo cuando hablo de Murakami» (2016).
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