LA CRÍTICA EN TELA DE JUICIO: ¿QUIÉN NECESITA AL CRÍTICO?
Por Josette Féral

“Los críticos juzgan la obra y no saben que son juzgados por ella”
Jean Cocteau

Domingo 12 de julio de 1998. Francia y Brasil se enfrentan por la Copa Mundial de Fútbol. Francia va ganando tres a cero. En algunos minutos terminará el partido. Contra todos los pronósticos, contra todos los críticos deportivos, por primera vez en su historia Francia gana el partido, entrando así en el selecto grupo de ganadores de las copas mundiales. La alegría popular no tiene precedentes: más de un millón de personas se reúne en los Campos Elíseos. Toda Francia se reconoce en ese equipo: azul, blanco, árabe, negro.

Pero apenas terminado el partido, las cadenas de televisión difunden la imagen de un colérico Aimé Jacquet, entrenador del equipo francés. Su cólera no se debe al hecho de haber ganado, de eso está encantado; su cólera se desencadena contra los críticos, en particular contra los del diario L’Equipe, el cotidiano deportivo que leen todos los aficionados. Durante los dos años que duró el entrenamiento, los críticos deportivos no dejaron de cuestionar cada uno de sus actos. Denunciaron su incompetencia, lo mal que seleccionaba a los jugadores, sus técnicas de entrenamiento… en resumen, para los críticos y los periodistas, en particular los del diario L’Equipe, Aimé Jacquet no tenía el nivel requerido. “Una pandilla de rufianes”, rugirá Jacquet la noche de la victoria, al referirse a los críticos. Algunos días después reiterará su opinión en términos igualmente fuertes: La Copa del Mundo “debe ser la recompensa para quienes han trabajado duro y no para quienes se aprovechan, esa gente que gravita alrededor del fútbol profesional y que va a seguir aprovechándose” ( 1 )… (más)