Edgard Moreno-Uribe

Gustavo Ott (Caracas, 1963) no sólo representa con lujo a la nueva dramaturgia venezolana en el exterior (Tu ternura Molotov, en Washington), sino que tamb120livesfotoblog.jpgién funge de director y ahora la exhibe. Y la prueba está en el caraqueño Teatro San Martín, donde con su grupo Textoteatro hace otra temporada con su pieza 120 vidas x minuto, la cual recibiera el Segundo Premio del Concurso Nacional de Creación Contemporánea y Dramaturgia Innovadora de 2006 del IAEM, en el 2007.

Ott combina en su pieza el día de la muerte del artista cinético Jesús Soto y, al mismo tiempo, el aciago accidente aéreo que, por falta de combustible, ocurrió en la Sierra de Perijá, Venezuela, donde perecieron 120 pasajeros. Ese avión, que paradójicamente cayó por falta de gasolina en esa inmensa cuenca de petróleo y energía, se convirtió en una metáfora fantástica donde el dramaturgo, utilizando unos acordes brecthianos, hace que sus personajes oscilen desde la esquizofrenia colectiva a las ideas del triunfalismo; de una generación amputada hacia el fin del afecto; de las rivalidades a las excusas y de los odios y la insensibilidad a la muerte del lenguaje. Es decir: un país en posición de desastre por una tragedia que, como en un cuadro de Soto, ya ha sucedido y que al tiempo, está por suceder. Y entre ellos, esta la voz del creador enseñando su arte y la trascendencia del mismo, tratando de rescatarlos a todos de la catástrofe…. (leer más en El Espectador)

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