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gse_multipart21896.jpgPor Roberto Ramos-Perea
Dramaturgo Puertorriqueño

Denuncio la contradicción de celebrar en Puerto Rico el Día Mundial del Teatro.

El Día Mundial del Teatro es un día de celebración promovido por el International Theater Institute, afiliado a la UNESCO, con sede central en París, Francia. Puerto Rico no tiene una Sede Nacional del ITI.
Fui a París en 1997, a reclamar una sede nacional del ITI en Puerto Rico, además de haber escrito varias veces y de haber hablado con varios representantes del ITI en Latinoamérica y de haber traído el asunto a varios congresos.
Las contestaciones recibidas por los diversos presidentes y vicepresidentes que ha tenido el ITI en los últimos 10 años han sido claras y no negociables: “Puerto Rico es una colonia de Estados Unidos y por tal razón, toda nuestra actividad relacionada con el teatro que pueda concernir al ITI debe ser canalizada por el ITI central de Estados Unidos”.
Puerto Rico es una colonia de Estados Unidos desde la invasión y ocupación de nuestros país en el año de 1898.
Por esta razón el ITI no nos concede suficiente identidad nacional para tomarnos en cuenta y fundar aquí una sede. Si no se concede identidad a nuestra nación, ¿cómo se la va a conceder a nuestro teatro? Entonces, ¿por qué celebrar su Día Mundial del Teatro?
¿Celebramos SOLO el Teatro sin tomar en cuenta la condición que lo produce?
¿A ese nivel de colonialismo, de enajenación, de solo el arte por el arte, podemos someter al teatro de nuestra nación -que consideramos sagrada expresión de nuestro ser- con tal de formar parte de un “Día Mundial del Teatro”? El Teatro es ante todo un espacio de libertad, pero esa libertad es ejercida a medias si quien la ejerce vive en un país invadido y ocupado y por ende no reconocido por organismos internacionales que están llamados a promover el intercambio y la solidaridad cultural.
Si bien nuestro teatro es la mejor expresión de identidad y revolución que nos asiste desde hace más de 500 años, no debemos por respeto a su dignidad, olvidar que existe y sobrevive como sostenedor de esa misma identidad.
Los puertorriqueños no hacemos teatro en inglés, ni nuestro teatro habla de la identidad de Estados Unidos. De hecho, lucha contra ella, la combate y protesta su imposición cultural, política, civil, económica, jurídica y militar.
Los puertorriqueños hacemos teatro desde mucho antes que los Estados Unidos.
En respeto a esto, en respeto a esta tradición y a esta historia de luchas y reclamos de identidad, no debemos celebrar el Día Mundial del Teatro promovido por una institución mundial que no nos reconoce como nación y que en su decisión no negociable, apoya nuestra sujeción colonial.
El día referido, dije a la prensa que el Teatro es la Memoria de la Civilización. Para nosotros los puertorriqueños, el teatro es la forma artística más perfecta del nacionalismo que nos urge para que nuestra identidad sobreviva. En un país invadido y ocupado como el nuestro, el teatro que aún es posible, es la voz de nuestro pasado, presente y futuro. Es el teatro que descubre, alienta, confronta y lucha por una identidad nuestra, por un suelo nuestro, por una patria nuestra. Y es teatro porque es muchas voces, porque es, ante todo PALABRA Y GESTO, la palabra y gesto que reafirma y que cuestiona. Tal vez sin la voracidad creadora de nuestro teatro no tendríamos memoria de lo que hemos sido. Y como para ser no se puede empezar de nuevo, el teatro nos continua. Como puertorriqueños el teatro es y seguirá siendo las múltiples voces de lo que nunca nos morirá.
Por ello, el reclamo es urgente a que el ITI/UNESCO reconozca a Puerto Rico como una nación soberana y camine los pasos necesarios para fundar una sede nacional del ITI en San Juan sin que medie la intervención del ITI de Estados Unidos. De la misma forma que se nos haga partícipes de todo cuanto se le hace partícipe a una sede en una institución de esta importancia mundial cuyo propósito es privilegiar las identidades teatrales del mundo. Exigimos que el ITI/UNESCO haga bueno su propósito en el caso de Puerto Rico. Baste para ello como carta de presentación, más 500 años de historia teatral.
Mientras esto no ocurra, muchos teatristas puertorriqueños no celebraremos el Día Mundial del Teatro. Por el contrario, ese día -como otros muchos- nos recordará dolorosamente nuestra vergüenza colonial.

28 de marzo de 2008
San Juan de Puerto Rico
PROF. ROBERTO RAMOS-PEREA
DIRECTOR GENERAL del ARCHIVO NACIONAL DE TEATRO Y CINE
Y RECTOR del CONSERVATORIO DE ARTE DRAMÁTICO
DEL ATENEO PUERTORRIQUEÑO
POBOX 9021180
SAN JUAN, PUERTO RICO 00902-1180
(787) 977-2307, (787) 504-5140
rrperea@ateneopr.com
rrperea@onelinkpr.net
http://intermediopr.blogspot.com
www.intermediopr.net
www.archivonacionaldeteatroycineap.com

Desde Guanajuato hasta Guanare…

Carlos Rojas

guanajuatoplaza.jpgEsta vez tenemos el accidentado paisaje de Guanajuato como telón de fondo, nuestra odisea teatral comenzará por México y terminará en los Llanos venezolanos. Guanajuato exige carreteras planas nada complicadas de recorrer, una región hasta hace poco remota, la comarca ya cuenta con un prestigioso Festival. Durante mucho tiempo México, fue una obsesión para mí, me siento inquieto de que al fin cumplí uno de mis sueños.
El recorrido de esta ciudad tiene el encanto de los viajes de iniciación, incertidumbre, gozo, emoción, ansiedad, tequila y mucho teatro. Una vez en Guanajuato, uno puede decretar que ha encontrado lo que esperaba, más de lo que esperaba o nada de lo que esperaba. Y sin embargo, la admiración queda intacta. Nuevamente la hermosa ciudad de Guanajuato sirve como escenario del Festival Internacional de Teatro Callejero de Cleta al cual asistimos. Además de estar presente en el Festival Internacional Cervantino. Vimos como una muchedumbre codiciosa de jóvenes abarrotaba los espectáculos y reía a carcajadas con una puesta desopilante y circense de Rota, presentada por la coreógrafa Deborah Colker de Brasil. En las calles habían funciones de teatro y danza -entre ellas vimos a unos clowns: los fabulosos hermanos Miranda-. De regreso al DF fuimos a la Feria del Libro, aunque no se vendían tantos libros como los libreros y editores esperaban -la devaluación del peso y la crisis de la economía han golpeado con saña a los consumidores-; pero, los lectores estaban allí, merodeando en torno a los estantes con avidez, y acudiendo en masa a las mesas redondas y conferencias literarias convocadas por el FIC. También pudimos asistir al Festival Internacional de Artes Electrónicas y Video, con su exuberancia de exposiciones plásticas, conciertos; en el Zócalo fuimos testigo del espléndido espectáculo de música y danza en homenaje a la pintora Frida Kahlo además de exposiciones, charlas y debates literarios de Diego Rivera en Bellas Artes, que denotaban una vitalidad y una energía que hace tiempo no tenía ocasión de compartir (¡y eso que asisto a festivales!).
Un Festival de teatro es generalmente un espacio des-comunal que se abre en la ciudad. Al regresar a Venezuela una vez más hemos sido testigo con el Festival Internacional de Teatro de Occidente 2007. Días en los que el tiempo del teatro en nuestro país se renueva, teatro a la altura del compromiso que nos plantea este festival. Y mucho más si, como en este caso, el suceso celebra el veinticinco aniversario ininterrumpido del encuentro entre el público y la escena. La festividad del 25 aniversario del Festival de Teatro de Occidente, es un experimentado doble demostrativo, porque no es acostumbrado este tipo de persistencia. Y esta gloria no has permitido aportar una reseña desde este punto de vista, nuestra posibilidad del desarrollo del Teatro Venezolano. ¡Feliz cumpleaños Festival de Teatro de Occidente!
Carlos Rojas
criticarojas@gmail.com
Especial para el Diario Vea

Gustavo Ott

Se dice que antes el futuro era más sencillo. Hace apenas cien años no tuvieron problemas para aventurarse a predecir, casi con exactitud, cómo seria nuestra época. En 1895 la rgustavogd.gifevista Ciencia Popular definió el Siglo XX como “…de la información”, mientras que los socialistas franceses aseguraron que el dinero desaparecería sustituido por algo que llamaron, porvez primera, “.. tarjetas de dinero o crédito” y que los ciudadanos que la tuvieran serian tan felices que ni siquiera la utilizarían demasiado.
Por cierto, y según mi deuda con VISA, ese no es mi caso. Porque antes el futuro era más sencillo. H. G .Wells vaticinó que habríamenos enfermedades y las casas serían más limpias porque los arquitectos”harían finalmente las esquinas redondas, para poder barrer”. Wells era un entusiasta del futuro. Pensaba que, aunque veníamos de la era del bronce y del hierro, el siglo XX sería “el del tiempo libre”.

Era lógico que Wells estuviera tan contento y optimista. Le iba bien. Era uno de los escritores más vendidos del momento. El fin del siglo 19 le sorprendió joven, despierto y soñador. Para él, también el futuro era sencillo.
Luego, como todos, envejeció. Llegó lúcido a los 70, pero la literatura fantástica pasó a un notable ultimo puesto. De la mano de Joyce y Proust el futuro se volvió un tanto más incierto. Wells comenzó a enfermarse, ya no le pedían tantos autógrafos ni lo invitaban a tantas fiestas. Y en medio de las celebraciones por los primeros 25 años del siglo XX, volvió a vaticinar el siglo. Pero ahora, todo era distinto.

A los 70 años sentenció el siglo como “..el último de la vida del hombre”.

La naturaleza colapsaría, habría tantos habitantes (50,000 millones se atrevió a decir) que los continentes perecerían de hambre. Corrigió todas sus profecías de treintañero y le auguró una vida corta y dilatada a la literatura, la cual llegó a señalar como “inútil frente a la edad de las cosas”. En fin, que Wells, mientras más viejo se ponía, pensaba que el mundo también y que con irse él, pues todo terminaría…. (leer más en dramaturgia venezolana)

Edgard Moreno-Uribe

 

miguelgraciablog.jpg

“Tengo cáncer al pulmón, pero de esto no me muero. Y no lo juro por Dios porque no soy creyente, pero gracias a mis médicos, quienes desde el pasado diciembre me están tratando con radiaciones y quimioterapia, además de los cuidados de Pili, mi mujer, y de mis hijos, saldré de este momento difícil y podré seguir fotografiando a mis artistas hasta que tenga salir definitivamente de escena”.
Así, primero por teléfono y después en persona, Miguel Gracia (Zaragoza, España, 8 de agosto de 1931) habló, sin dramatismo alguno, de su delicada enfermedad que desde finales del año pasado lo ha alejado de los teatros y otros espacios artísticos venezolanos, a los cuales, desde los años 60, convirtió en sus lisas para trabajar con su silenciosa cámara Leica. Y es por eso que ahora puede hablar muy satisfecho de su gran legado gráfico para la historia de las artes escénicas, tarea de lujo por lo cual el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, previa calificación de un jurado, le adjudicó el Premio Nacional de Fotografía 2006.
Parafraseando a Rodolfo Santana, podemos señalar que para fortuna del teatro y la danza de Venezuela existe este Miguel Gracia, quien llegó a Caracas en mayo de 1958 y se quedó para formar un hogar con la madrileña María Pilar Blanco (Pili) y procrear a Miguel (1972) y Javier (1973), y además dedicarse de lleno a la fotografía de las artes escénicas, hasta constituir un inmenso y valioso archivo de no menos de 4 mil reseñas gráficas de las obras y las más exquisitas coreográficas presentadas en Caracas y otras ciudades de esta tierra de Gracia.

Él no necesitó de alientos o estímulos especiales y se convirtió en “el ojo avizor y con sacrificios, saltando obstáculos, persistió en su intención sin que nada lo apartara de esa vereda repleta de escenarios hirvientes, de testimonios escénicos. Una ruta que, al igual que el Camino de Santiago, construyó un logro y un encuentro consigo mismo”… (Leer más en El Espectador)

Del autor:

Javier Vallejo

 

Gustavo Ott: La gente está saliendo a la calle en busca de algo que esté a la altura de su angustia, porque hay una crisis contundente. Lo más interesante que está pasando se concentra en Buenos Aires, México, Bogotá y Santiago.

Un festival de verdad es el que, haciendo honor a la etimología de esta palabra, pone una ciudad patas arriba. El Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá (que se celebra desde el pasado día 7 hasta el próximo 23) es, literalmente, una fiesta y una ocasión de tomarle el pulso por alegrías al teatro internacional. ¿Quién dijo crisis? En las artes escénicas están sucediendo muchas cosas, algunas de ellas apasionantes. Con ocasión de este acontecimiento bienal, que reúne a dos millones y medio de espectadores en la capital colombiana, hablamos del presente y del futuro del teatro con siete creadores internacionales que presentan sus últimos espectáculos allí o que los estrenarán en España próximamente.

Hace no mucho se pensaba que las películas acabarían con el teatro. Ahora, mientras que el número de espectadores de cine mengua, el público teatral se mantiene o crece. “Todos estamos deseando participar en acontecimientos que suceden en vivo. Después de una larga jornada ante el ordenador, necesitamos contacto humano”, dice Stefan Kaegi, codirector de Rimini Protokoll, compañía residente en el Hebbel am Ufer. “En Berlín hay un auténtico bum teatral. Esta ciudad vive en parte de eso: mucha gente viene a ver lo que sucede aquí. Y aunque ha disminuido el interés por los grandes montajes, cada vez abundan más los de corte experimental donde el espectador se encuentra con el intérprete de tú a tú”. Kaegi tiene un par en capilla: Cargo Sofía Barcelona, viaje en un tráiler desde cuya cabina dos camioneros búlgaros resumen sus peripecias en el transporte intercontinental de mercancías, y Call Cutta in a Box, diálogo entre un espectador europeo, instalado en un salón de estar domotizado, y un actor que, desde un call centre de la capital india, le cierra la ventana, le sube la calefacción o le pone música por control remoto, siguiendo siempre sus instrucciones.,,, (leer más en El país.com)

Fuente elpais.com

Mariozzi Carmona Machado

Creo que mi acercamiento al Teatro Estable de Villa de Cura, fue hace más de quince años. Fue en una función que hicieron en La Misere. Fue una obra con dos actores. Orlando actuaba. Recuerdo que antes de comenzar la obra, estaba sentada, en el círculo de representación y el maestro tenía la puerta abierta mientras se maquillaba. Mi mirada fue persistente y el se fijó en que estaba “espiándole“ su proceso de preparación, así que muy lentamente cerró la puerta. Esa indiscreción fue comprendida por mí más tarde, cuando entendí que la preparación de un personaje es un ritual, que sin pertenecer a ninguna religión, pertenece a misterios, a un metalenguaje. Así es el trabajo que Orlando Ascanio realiza en el Teatro Estable de la Villa, que este domingo 9 de marzo arribará a sus 26 años.
Y es que el Teatro Estable de Villa de Cura, tiene suerte en tener aún a su maestro fundador, un hombre con esa mística y esa persistencia. Es un gran maestro de actores y excelente dramaturgo. Ya Ascanio tiene 50 años de labor teatral y pareciera que la gente que otorga el Premio Nacional de Teatro, no lo sabe. Esto lo escribo porque quiero, porque aunque los premios son eso, premios, también forman parte del estímulo que debe dar entre otros y principalmente el Estado que por cierto da muy pocos en materia cultural.
Bien, con o sin estímulos Ascanio, ha seguido, y no como muchos otros creadores. Es un creador con medio siglo en las tablas. Las nuevas generaciones de hacedoras y hacedores de teatro deben ver en él una persona con una poética teatral, una especie de Barba que persiste en su isla flotante, resurgiendo cada vez aunque mucho le sea adverso. Muchos son los nombres que desde la escena forjó Orlando Ascanio, para el Teatro Estable de Villa de Cura y para el teatro nacional. Son veintiséis años en que el maestro debiera tener una pensión de vejez, una sala más acorde con su labor-la que tienen la ha levantado él con sus alumnos-as, entre ellos Luís Enrique Torres, ese gran actor, entre otros-que dedican sus días y su ánimo a seguir siendo un TEATRO ESTABLE. Mucha gente y mucho talento ha pasado por esos escenarios.
Mis deseos en esta celebración, es que se reconozca y se apoye la labor de Orlando Ascanio, decididamente a nivel de estado regional y capital, para que continúe haciendo lo que le da vida a su vida: teatro, puro teatro, como dice la Lupe, a quien adoro como él adora y a quien agradezco el que me presentara a una cantante sin igual como lo es la cubana La Freddy. Por Ascanio, conocí esa Salomè de Saura, con Aída Gómez, con quien hice contacto y casi la traemos a Maracay, y conocí ese terrible Puñal que es Saló, de Pier Paolo Passolini. Y así otras tantas anécdotas y “chismes teatrales“dignos de una novela por lo singulares y ocurrentes. Eso sí, todo con arte, con mucho gusto, como ese detalle que siempre tiene el maestro de elaborar ensalada de gallina “sin gallina“, como dice él pero que es una delicia. En fin, toda una vida maravillosa, con experiencias hermosas que aun tiene tanto para dar.
8:04pm/miércoles/5/3/2008
Diario El Periodiquito.

Del dulce mal ofrece otra mirada de la poesía venezolana dedicada al tema amoroso

 

halmela1.jpgUna antología que reúne a más de un centenar de voces que le cantan al amor, quizá la pulsión más antigua, no es tarea fácil. Acometida hace varios meses por Harry Almela para la colección Llámalo Amor, Si Quieres del sello Alfaguara, el resultado de la intensa criba de lecturas y reflexión es el libro titulado Del dulce mal.

Tomando prestados para el título unos versos de Andrés Eloy Blanco que rezan: “Y quedarnos después con la delicia/ del dulce mal con que me estoy muriendo”, este libro de 200 páginas orbita muchos de los estadios vinculados a esa emoción que caracteriza al género humano. [,,,] más… » La liebre libre

Edgard Moreno-Uribe

Gustavo Ott (Caracas, 1963) no sólo representa con lujo a la nueva dramaturgia venezolana en el exterior (Tu ternura Molotov, en Washington), sino que tamb120livesfotoblog.jpgién funge de director y ahora la exhibe. Y la prueba está en el caraqueño Teatro San Martín, donde con su grupo Textoteatro hace otra temporada con su pieza 120 vidas x minuto, la cual recibiera el Segundo Premio del Concurso Nacional de Creación Contemporánea y Dramaturgia Innovadora de 2006 del IAEM, en el 2007.

Ott combina en su pieza el día de la muerte del artista cinético Jesús Soto y, al mismo tiempo, el aciago accidente aéreo que, por falta de combustible, ocurrió en la Sierra de Perijá, Venezuela, donde perecieron 120 pasajeros. Ese avión, que paradójicamente cayó por falta de gasolina en esa inmensa cuenca de petróleo y energía, se convirtió en una metáfora fantástica donde el dramaturgo, utilizando unos acordes brecthianos, hace que sus personajes oscilen desde la esquizofrenia colectiva a las ideas del triunfalismo; de una generación amputada hacia el fin del afecto; de las rivalidades a las excusas y de los odios y la insensibilidad a la muerte del lenguaje. Es decir: un país en posición de desastre por una tragedia que, como en un cuadro de Soto, ya ha sucedido y que al tiempo, está por suceder. Y entre ellos, esta la voz del creador enseñando su arte y la trascendencia del mismo, tratando de rescatarlos a todos de la catástrofe…. (leer más en El Espectador)

Más del mimo autor:

juan martins
En esta propuesta de 120 vidas X minuto, dirigida y escrita por Gustavo Ott, corroboramos lo que veníamos anunciando: se muestra un cambio en el discurso de su autor. Si el ritmo del diálogo era parte de la estructura del texto dramático, ahora, los parlamentos en esta estructura del diálogo sostendrán el uso de la cadencia poética y el texto elaborado como lugar de la poesía sobre el escenario. Lo formal-verbal se impone en aquel ritmo que ya conocemos de los textos de Ott. Esta vez va un poco más allá. La formalidad de la palabra se nos hace temple, cadencia, ritmo y, como lo exige toda escritura, belleza. En ese encuentro con el lenguaje este autor-director encuentra las posibilidades de coincidir conceptualmente con algunas de las ideas del pintor venezolano, Jesús Soto. Aspectos conceptuales, pero también plásticos del uso del espacio que registran elementos que no sólo tienen que ver con el conocimiento artístico, sino científico, abstracto. En tanto que lo abstracto es una reflexión lúdica mediante la puesta en escena.
El espacio escénico resuelve algunos de aquellos aspectos conceptuales que le son inherentes cuando interpretamos la vida del insigne pintor -y que no requiere de mayor presentación- dispuesta en una realidad diferente pero que es paralela a la sintaxis del relato teatral: la absurda tragedia de la caída de un avión por falta de combustible en un país petrolero como el nuestro. Esa irracionalidad de la vida venezolana es redimida ante la abstracción que hace el personaje «Jesús Soto», el cual se representa en el espacio escénico como una imagen que nos contrae de la realidad. Dos realidades que se contradicen como se contradice una definición de lo venezolano. Esa venezolanidad está por definirse. De allí lo poético de la propuesta, puesto que alcanza, en una contrariedad de realidades, la funcionabilidad del lenguaje poético. Si técnicamente el personaje «Jesús Soto» es utilizado brechtianamente es sólo un nivel de esa representación. Todo, se resuelve en el espacio escénico de la obra. La relación lúdica que establece Ott nos dice del lugar que ocupan los signos: desea acentuar este sentido: cubos y formas de los dispositivos escénicos que componen una simetría del tiempo y el espacio, tanto a nivel de la iluminación como de aquellos componentes escenográficos en la medida que se arman sobre el escenario desde diferentes ángulos de cada dispositivo. Así que el desarrollo de las escenas se da sobre esos cubos, signando, insisto, la interpretación que hace el autor del concepto del espacio y las formas. De alguna manera hace éste una hermenéutica del pintor: vida y creación dispuestas en la forma. La realidad se fragmenta a la vista de los espectadores. De este modo, el público, interpreta qué realidad, en el rigor de esa visión del mundo, se contiene en otra. Claro está, es un modo de interpretarnos en lo estético o, mejor aún, sobre una teoría de lo fragmentario. Son una y varias realidades que se nos figuran a modo de representación: el relato teatral va de la mano de lo poético, de lo lírico aun en algunos momentos de ese relato. Poesía y escena se conjugan en el texto para exigir una búsqueda estética en el autor. Es interpretarse así mismo como escritor en su oficio. Oficio que se reduce en la construcción de una escritura auténtica. Nada es nuevo aquí, pero si auténtico. Es decir, ese carácter biográfico nos induce a aquella interpretación de lo fragmentario, del instante, de la alteridad -muy usado en la poesía contemporánea. Varias realidades en una, en un punto, sobre un lugar. Por ello, lo simétrico de la propuesta. Líneas y puntos se unifican, el instante se nos hace escena. El actor y la actriz construyen en emoción ese lugar del instante para esta concepción de la representación: los signos están subrayando estos aspectos alegóricos para que el espacio escénico organice el argumento sobre una postura, aun, filosófica del teatro. Con la misma responsabilidad con la que se hace literatura: pensamiento-texto-escenario se reeditan.
Las actuaciones hace de la emoción un instrumento de ese instante. El instante es fragmento, por tanto, el/la actor/actriz racionaliza la emoción mediante el conocimiento que tiene de su técnica: la emoción se racionaliza para darle forma a su personaje. Pero cada intérprete va a distanciarse de las emoción porque serán vidas diferentes las que estarán integradas precisamente en la disposición simétrica de lo escenificado: tanto el desplazamiento como el movimiento de éste, el/la actor/actriz. Lo que nos dice un poco de la técnica utilizada. Desde esta metáfora, la racionalidad de la emoción se dará en la forma de su actuación. Cada quien independiza su historia como personaje. Cada uno de estos actores y actrices mantiene ese nivel de ejercicio actoral (y digo «ejercicio» porque es evidente la búsqueda técnica y discursiva). Se mantiene homogéneamente.
El actor David Villegas (en el rol de «Yo») nos mantiene, mediante su ritmo, enlazados con el humor. Y aquí se destacan algunos aspectos técnicos de su actuación. Por su parte, Luis Domingo González, nos induce hacia aquél nivel poético de la interpretación. Ambas actuaciones soy orgánicas porque nos introducen hacia su estado emotivo. Orgánica y sentida. Carolina Torres, en la representación de «Emily»/«Niña», trabaja técnicamente este lugar de la actuación orgánica. Nos envuelve emocionalmente a través de su interpretación. Recordemos que esa interpretación -que hacen a su vez cada uno de sus actores/actrices- es una interpretación semiológica del texto. Es decir, la actriz haya cada uno de los signos que están en el texto para (de)codificarlo sobre esa representación.
Así que la emoción, el dolor, por ejemplo, es llevado a un nivel sublime de sensaciones. Y esas sensaciones nos pertenecen porque lo sentimos al ver esta obra: un alcance estético en la dramaturgia venezolana y un hallazgo técnico en la actuación.

 

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