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Carlos M. Sotomayor
David Mamet no es un autor cualquiera. Su estilo desenfadado e irreverente lo ha situado en un lugar de preferencia en la escena teatral norteamericana. Apenas conocido en Lima gracias al montaje de Edmond –realizado por el desaparecido José Enrique Mavila hace más de una década–, Mamet vuelve a escena esta vez con la obra Un matrimonio de Boston, bajo la estupenda dirección de Alberto Isola.
Ambientada bajo el conservadurismo del siglo XIX, Un matrimonio de Boston nos presenta a dos mujeres que han mantenido una larga relación sentimental, protegidas por el siempre ostentoso velo de las apariencias: evidente crítica a la doble moral de ayer, hoy y siempre. Contrariamente a lo que uno podría suponer, el tema de la homosexualidad no es el protagónico en esta pieza. Mamet no ha caído, por suerte, en exhibicionismos estériles; por el contrario, el autor parece dejar sentada una especie de normalidad que aún hoy causa urticaria en la delicada epidermis de muchos sectores del conservadurismo duro. Para ello ha enfocado la tensión dramática en otra dirección, en una verdaderamente relevante y universal: la de aquellos enigmáticos hilos que mueven a diestra y siniestra toda relación sentimental. Los chantajes viles que una persona puede endilgarle al sujeto amado. Los extremos a los que uno se rebaja enfebrecido por aquel sentimiento desquiciante y, al mismo tiempo, de incandescente fulgor.
Los diálogos lucen ese filo deliciosamente iconoclasta y de evidente impronta wildeana (poseen la inteligencia de los parlamentos de La importancia de llamarse Ernesto). Y claro, el efecto de éstos resulta eficaz no sólo por la atenta dirección de Isola (quien ostenta el mérito adicional de haberse encargado de la traducción), sino también por el talento desplegado por las tres actrices. Mención especial para Sofía Rocha, cuya caracterización resulta, a todas luces, soberbia. Mamet nos cautiva con ese humor insuflado de ironía y de esa manera nos introduce en el drama existencial de sus personajes. Una vez adentro no hay marcha atrás. La confrontación con uno mismo es inevitable.
Fuente: Letra Capital
Obra: Un matrimonio de Boston
Autor: David Mamet
Teatro: CCPUCP De jueves a martes (20.00 horas)
* Fotografía de GISELA SAN MIGUEL
Carlos Rojas
Si las quinceañeras llenaran sus paredes con los afiches de Guillermo Dávila, sin dejar el hoy. Si el mundo volviera a pegar su nariz a la pantalla como en los tiempos de Marylin, Bogart, Gary Cooper o James Dean… ¿quién sabe si los Bee Gees volverían a mandar en los 70?
Las novias de Travolta de Andrés Tulipano dirigida por José Domínguez. Es una obra que extrañamente combina a la perfección lo comercial y un teatro que dice algo más que risas automáticas; propuesta para la contemplación de espacios cerrados convenientemente decorados, y para escuchar sin prisas unas conversaciones ilustradas y fluidas. Entrañable y refulgente ficción de cuatro amigas en horas difíciles, que aporta oxígeno y optimismo al espectador, y que se ve con agrado y placer.
Mayra Africano está perfecta en el papel principal, ella resulta ser la triunfadora de la noche. Violeta Alemán interpreta anónimamente su celebrado papel de mujer graciosa pero con buen corazón…nada original, pero desempeña. No puedo negar que Verónica Córtez tenga buenos momentos y que sea una actriz atractiva y talentosa. Y por otro lado tenemos en el elenco femenino…Vilma Ramia, aunque resulta divertida en algunos momentos, percibo que le falta técnica y sutileza. No es una mala actriz, pero creo que su rango emocional y su general presencia chocan con el tono general de la pieza, particularmente en sus momentos más serios, solemnes y aunque logra sacar a flote muchos forzados diálogos, su expresivo rostro muestra el conflicto interno de su personaje de manera más eficiente que el bizantino argumento.
El encuentro con lo inevitable, las confesiones de cada una, con el ahogo de toda libertad, con la imposibilidad de cualquier sueño. Es en ese final cargado de melancolía es donde reside quizás la carga más dramática de la obra. El marido de Estela seguirá siendo un aburrido y sin alma, el destierro de Lucía seguirá siendo más infecundo que su propio lesbianismo. Y los deseos de Gaby y Cris constituirán la realidad no de una jornada particular, sino la realidad de cada día. En último término Las novias de Travolta es un cierto reflejo de esa generación, que socioeconómica y mucho menos culturalmente, no encuentra salidas. Incluso Cris encarna otro grado de estupidez de la clase media venezolana, más culpable si se quiere por sus pretensiones.
Gustará a un público que prefiera el teatro de actrices al que privilegie la puesta en escena, el que valore más la dramaturgia escrita que la propuesta visual y estética, el que busque historias interiores y teatro de personajes más que tramas de acción complicadas. La musicalización es excelente por parte Dante Tulipano, no en vano mereció el Premio Municipal de Teatro 2007. Espero que se vea con alguna claridad que la pieza de Domínguez es, en el mejor sentido de la palabra, una obra comercial de buen gusto.
criticarojas@gmail.com
Especial para el Diario Vea
Carlos Rojas
Me gusta el teatro infantil. En este aspecto es realmente difícil encontrar alguna pieza que aúne el entretenimiento infantil, por un lado, y la perspectiva de su participación pensante y no adocenada, por el otro. El público infantil es el espectador más difícil de complacer y quizás también el más maltratado en el teatro infantil. Es normal que uno se sienta asqueado después del defraudado intento teatral que deja Ajedrez de Armando Astudillo y Raquel Dugarte dirigida por Vladimir Vera.
No estoy inherentemente en contra de las comedias infantiles, siempre y cuando aporten algo nuevo o interesante a la vieja fórmula; por eso la presente propuesta es todavía más decepcionante, en tanto que desperdicia la oportunidad de buscar romance en inusuales circunstancias y traiciona los medianamente construidos personajes en aras de un final feliz totalmente convencional. Si acaso se le pueda señalar una excesiva recreación en la dramaturgia y en los diálogos, que dilatan el tiempo narrativo y quizá despisten o aburren al público.
Todo esto hace que las imágenes generadas hablen por sí mismas, mostrándonos algo que no está. Nada de eso forma parte del Lejano Oriente, sin embargo la hemos experimentado con un dejo de aburrimiento. Los niños son seres a quienes es necesario respetar y contribuir a su crecimiento. Hay quienes confunden el carácter fronterizo de sus seres y vidas con su ornamental. El elenco podría haber rescatado la obra, pero también en ese aspecto encontramos decisiones poco afortunadas. En otras palabras, siempre se siente que está actuando y no encarnando a un personaje humano y creíble. Los demás son un jaque mate a la puesta. Pero el más grave error está en la esposa de Kadar, en mantener ese ostensible interés villano del personaje. Pero para desmejorar eso están estos veinte minutos finales fatales del juego del ajedrez donde los propios jugadores se equivocan moviendo las fichas.
Ajedrez tiene mucho a su favor, pero la fláccida dirección, algunos mal seleccionados personajes y la falta de enfoque narrativo terminan por hacerla tediosa y cansada. Sin embargo, en vista del trabajo previo de sus dramaturgos y del director, me atrevo a pensar que los problemas de la puesta son simplemente producto de su falta de experiencia. No hace falta ser aficionado a los cuentos infantiles, para decir que Ajedrez no es la peor puesta que he visto para niños, pero es quizá uno de los mejores ejemplos del porqué no se debe meter en lo que no se conoce. No se trata de tener capacidad de trabajo, inspiración y buenas intenciones. Son indispensables, sí; pero deben ser conducidas con mano férrea, para no quemarnos en las llamas de nuestra propia pasión. Sin embargo, bordeando un tanto el asunto de los puntos de vista, Ajedrez es un producto de disposición, de estética atendida y visualmente pujante, colorista, con una banda sonora tan adecuada como divertida; gracias a la dirección artística de Gladys Prince.
criticarojas@gmail.com
Especial para el Diario Vea
Presentación de la revista tablas 1/07
Enviado Especial a Crítica Teatral. La editorial Tabla-Alarcos en la Sede del Ballet Nacional de Cuba. 26 de septiembre.
El miércoles 26 de septiembre de 2007, a las 4 de la tarde, en la sede del Ballet Nacional de Cuba, en Calzada entre D y E, El Vedado, será puesta en circulación la revista tablas 1 de 2007, correspondiente al trimestre enero-marzo.
Una vez más tablas reflexiona sobre dos festivales que se constituyen en estaciones obligatorias de nuestro panorama escénico. El Festival Internacional de Ballet y el Festival Nacional de Teatro de Camagüey, celebrados casi en paralelo entre fines de octubre y principios de noviembre pasados.
Cuando preparábamos este número falleció en La Habana, a fines de enero, la gran Josefina Méndez y el homenaje, así sea con unas pocas páginas resultó punto insoslayable, aun cuando, por razones del cortante espacio, no queríamos exceder la fecha del 31 de diciembre de 2006 para el cierre de este volumen, pues nos hubiera acarreado serios contratiempos a la hora de reflejar la numerosa hoja de hechos de principios de año. No podíamos, sin embargo, posponer la presencia de Josefina, dada su enorme importancia como bailarina, pedagoga y, en definitiva, notable figura de la danza y la cultura cubanas. Y, además, porque no encontraríamos mejor lugar para tenerla que al lado del Festival Internacional de Ballet, organizado y protagonizado por el Ballet Nacional de Cuba, la compañía que fue parte esencial de su vida. Es por ello que la revista tablas y su Casa Editorial se honran al ser acogidas en la sede del Ballet Nacional de Cuba por toda la Compañía y en especial por su directora, nuestra Alicia Alonso.
Por su parte, Camagüey, es decir, su festival de teatro, tan cenital para todos los implicados en la escena insular, abraza las páginas de la revista llenándose de múltiples voces de creadores y críticos. Distintos acercamientos “pintan” las imágenes de su trayectoria histórica y de su oncena edición, incluyendo un dossier casi completo de los espectáculos concursantes, en muchos casos según las visiones de jóvenes que se inician en las tareas de la crítica. Con sus pasiones y dificultades, ellos permiten que ocupen parte de estas páginas grupos y experiencias apenas amparados por la revista. Es otra de las facilidades que nos brinda un evento de tal naturaleza.
A veinticinco años de la fundación de tablas, continúa siendo su impostergable deber sumar nuevas imágenes, nuevos criterios, así como velar por que lleguen de la forma más adecuada a cada tiempo histórico. De ahí algunas transformaciones, cambios y ajustes que serán apreciados por nuestros lectores a partir de este número y los siguientes, pues se trata, en definitiva, de cumplir con ese irrenunciable y desafiante afán de no dejar de renovarse nunca a la vera de su interpretación de la escena nacional del presente.
Casa Editorial TABLAS-ALARCOS/Consejo Nacional de las Artes Escénicas
San Ignacio 166. Habana Vieja//Teléfono: 862-8760
Correo electrónico: tablas@cubarte.cult.cu
Más información en línea y una amplia galería crítica sobre las temporadas de estreno en Tablas
Edgard Moreno-Uribe
La intolerancia, o sea la falta de tolerancia en los ámbitos religiosos, sociales y sexuales, es el tema escogido por Victor Vargas para su debut profesional en el teatro, a una edad, los 40, que no es precisamente para dar los primeros pasos en tan exigente y competida disciplina artística. Pero lo hizo y de manera convincente con su pieza Mientras amanece, la cual se estrenó hace varias semanas en el Teatro San Martín de Caracas, con David Villegas y William Escalante, dirigidos por Gonzalo Cubero.Ellos materializaron un estrujante drama sobre un asesinato cometido en un motel: un heterosexual mata a un gay porque le cobró “servicios prestados”. Y además revelaron las historias íntimas de esos hombres involucrados en semejante crimen.
INGENIERO Y TEATRERO
Vargas, oriundo de Barquisimeto, pero con 15 años en Caracas, se graduó de Ingeniero en Informática por la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, aunque antes había incursionado, con éxito, en las lides literarias. Le gusta el cine desde niño, cuando uno de sus pasatiempos favoritos era crear argumentos para películas que realizaba en su imaginación. “Ojalá tenga la oportunidad de hacer cine en el futuro. Al teatro llegué justo por ese gusto de inventar historias. En una ocasión, a mediados de los ochenta, un puñado de adolescentes fundamos un grupo de teatro con el que montamos algunas de mis obras, de manera amateur, desde luego, y otras de autores venezolanos como José Ignacio Cabrujas y César Rengifo. Desde entonces quedé prendado del teatro. Por razones que no vienen a cuento estuve alejado de las tablas por más tiempo del que me hubiera gustado. Sin embargo, estoy de vuelta y espero que esta vez sea por un lapso más prolongado. En cuanto a la literatura: es algo vital para mí”.
Dice que sus maestros o tutores teatrales en su etapa de adolescente, por vivir en la provincia, fueron los dramaturgos griegos, además de Shakespeare, Moliere, Corneille, Racine y los autores del siglo de oro español. “Después vinieron los modernos O’Neill, Strindberg, Ibsen, Brecht, Ionesco, Beckett, García Lorca. En este segundo respiro que me brinda el teatro, desde 2005, llegaron Rodolfo Santana y sobre todo Gustavo Ott”.
Esta satisfecho por lo hecho en la escena. Conocía el trabajo de Villegas y Escalante como actores, pero no a Cubero como director. “Me sorprendió gratamente su dinámica de puesta en escena. Fue muy respetuoso, fiel, con la propuesta del texto. Eso se lo agradezco enormemente. Y la oportunidad que me brindó de participar en el montaje como su asistente. Para nadie es un secreto que a la mayoría de directores no les gusta que los autores se inmiscuyan en sus montajes. Verlos trabajar durante los ensayos, asistir a sus respectivos procesos creativos, ha sido una experiencia muy enriquecedora. Aprendí muchísimo de los tres. Durante el montaje podría decirse que hubo un proceso de reescritura. O más bien de edición. Ott dijo en una ocasión que él terminaba de escribir sus piezas durante el montaje; que el trabajo del director y los actores contribuían mucho a depurarlas. Suscribo sus palabras. Por ahora dejo el texto tal como está en la puesta. Quizá más adelante vuelva a él, lo rescriba”.
INTOLERANCIA
-¿Por qué un conflicto con un personaje homosexual en Mientras amanece?
-Homofóbia, racismo, xenofobia y genocidio, que es lo tratado en mi obra, no son más que diferentes tipos de intolerancia. Han servido de excusa para hablar precisamente sobre la intolerancia, un tema que me preocupa en extremo. Los venezolanos, que tenemos fama mundial de afables y receptivos con aquellos que son diferentes, para mí es un cuento que tiene más de mito que de realidad, algo que me ha costado tragar desde siempre. Hemos estrenado el siglo XXI como una sociedad con niveles muy bajos de tolerancia, niveles casi alarmantes. Algo que debería llevarnos a la reflexión a todos.
-¿Es su primera obra que llega a las tablas?
Profesionalmente sí. A mediados de los ochenta, monté mis primeras piezas de manera amateur. Por cierto, de aquella docena de obras sólo conservo dos. El resto, parafraseando a Borges, las purifiqué con la destrucción.
¿Hay otras en la “nevera”?
-En marzo de este año Loida Pérez me invitó a participar en su proyecto, Dramática Iberoamericana. Su idea era presentar, junto al trabajo de algún reconocido autor iberoamericano, obras de noveles dramaturgos locales, esos que en la actualidad luchan para que sus trabajos sean llevados a los escenarios. Piezas breves, de no más de 12 minutos de duración, escritas especialmente para el proyecto. Los espectáculos son temáticos; bien lecturas dramatizadas o de teatro mínimo. El 18 de abril pasado se estrenó, en la Sala Experimental del Celarg el primero de ellos, La rebelión de los perros, donde Gerardo Blanco, Juan Ramón Pérez, Vicente Lira, Loida Pérez, José Antonio Barrios y yo fungimos como dramaturgos locales. Oswaldo Dragún representó a los autores de reconocida trayectoria de Iberoamérica. A ese proyecto colectivo siguió, en mayo, El diablo anda suelto y, este miércoles, 19 de septiembre, Copas, boleros y maletas. Cada montaje es dirigido por un director diferente y la producción corre por cuenta de Loida Producciones. Hay otras piezas mías que esperan una nueva oportunidad para subir el telón… (más)
Fuente: El espectador
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- Ruddy Rodriguez ama a Supermán
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- Yo, Nicolás Curiel
Luis Alberto Rosas
En esta entrega, estaremos ofreciendo el análisis crítico de tres propuestas que permanecen en la marquesina teatral caraqueña a saber: La conquista del Polo Sur, gracias a la producción del Grupo Skena, en la Sala del Teatro Trasnocho; Mientras amanece, llevada a cabo por el grupo Texto Teatro en su sede del Teatro San Martín y El Coronel no tiene quien le escriba, reposición hecha por Daniel López de la célebre puesta en escena de Carlos Giménez a cargo de la Fundación Rajatabla, respectivamente.
Sady Loaiza
Entre música tradicional venezolana unos arlequines , que fungían como juglaresy bufones y un viejo títere finamente vestido de liqui-liqui empezó la historia que la compañía Atelana teatro de Barquisimeto nos brindo con la pieza Hansel y Gretel ese clásico infantil de los Hermanos Grim se convirtió en una verdadera lección para los mas pequeños , gracias a la versión y dirección de Monico Bata Leal, quien sin caer en moralejas y finales rebuscados capto desde el primer momento la atención de grandes y chicos.
Como es costumbre dicha compañía muestra diferentes técnicas de creación y manipulación de muñecos, en esta pieza estuvo presente la técnica Bunraku la misma de origen Japonés , pero para este montaje su creador hizo una adaptación que les permitiese mayor movilidad en el espacio escénico , un trabajo que fue mas allá del tradicional teatrino y logro establecer una interacción con los presentes haciéndolos parte de la angustia de los personajes que buscaban a su padre en el bosque, una pieza con un lenguaje fácil y sencillo de digerir , con una extraordinaria plástica y utilización de colores y de lenguajes visuales, sin duda alguna gracias al trabajo de Johana Valenzuela, José Chirinos y María Salas , esta ultima como un manejo estupendo de la voz y el cambio de la misma, puesto que interpreta varios personajes. Cabe destacar también que la ambientación escénica y la música fueron muy acorde con la propuesta de la compañía, es por ello que toda una convergencia de elementos le dieron a ese texto una impresionante vida , pero sobre todo estuvo impregnado de color local , el mismo tan necesario para adecuar al infante a la realidad que le circunda. Una producción sencilla , sin muchos recursos , pero sin duda una pieza de alta factura para los barquisimetanos.
Carlos Herrera
El tiempo es contundente e implacable cuando está referido al hecho del cómo sostener una temporada teatral en el ámbito de una urbe como Caracas Para los grupos consolidados y productoras teatrales independientes este factor si bien es tajante, puede resultar maleable a su favor, si y solo si, saben capturar el interés de consumo del público que cada fin de semana busca que es lo que puede consumir como productos artístico cultural de evasión para su solaz.
Sin embargo, para este grupo de productores y directores (los que por ahora califico de “estos”) el saber estar atentos para jugar con eficacia a resolver la eterna interrogante de ¿cómo mantener una saludable continuidad comercial dentro de una cartelera que exige estimular el interés del espectador con la exhibición de determinadas producciones y no con otras?, es ciertamente, algo complicado porque no hay nada firme en materia del extraño como particular equilibrio entre oferta y demanda.
Esa dupla (productor/director) tiene que saber urdir con perspicacia -entre otras cosas- un inteligencia manejo de mercadeo con la empresa privada y los gerentes de ciertos circuitos de exhibición, contar con un espectáculo magnético tanto en su título, trama que enganche de inmediato la atención de cierto “target” del público consumidor, que cuente o no, con un staff de profesionales o reconocidos actores y actrices provenientes del medio audiovisual como teatral y armar una consistente campaña de promoción/publicidad para que su montaje pueda mantenerse con suficiente oxigeno dentro de las tres o cuatro semanas que, en promedio, hace que una propuesta se perfile hacia el denominado “éxito de taquilla” en lo que es la dinámica artística de una urbe como Caracas.
Este teatro de grupos consolidados como lo son Rajatabla, Theja, TET, Dramo, entre otros; de productoras independientes como Water People, Benny´s Produccions, KICP Producciones, etcétera, hacen que, el espectador tenga que optar por decidir con buen pulso ¿qué ver en un fin de semana? Estos grupos y productoras independientes han ofrecido por ejemplo, para el lapso Julio / Septiembre determinados espectáculos que han causado el agrado y hasta la división de opinión del gusto de recepción del espectador. Read the rest of this entry »
Sady Arturo Loaiza
A manera de sinopsis
Escrita por John Patrick Shanley y dirigida por Matilda Corral, La Duda tiene como eje la sospecha de la directora de un colegio católico sobre un sacerdote, superior suyo en jerarquía.
El Cura, el más popular y progresista de la Parroquia, dicta clases a un grupo de niños de séptimo grado, y la mujer sospecha que el sacerdote intentó abusar de un alumno, en la soledad de la sacristía.
Para confirmar su convicción, la religiosa inicia una inclemente investigación, intentando desenmascarar al sacerdote, aún sin pruebas a la vista. Sintiéndose víctima de una persecución, a través de las sucesivas celadas que la directora se tiende obsesivamente, el sacerdote defiende a ultranza su inocencia.
Para confirmar su convicción, la religiosa inicia una inclemente investigación, intentando desenmascarar al sacerdote, aún sin pruebas a la vista. Sintiéndose víctima de una persecución, a través de las sucesivas celadas que la directora se tiende obsesivamente, el sacerdote defiende a ultranza su inocencia.
Relaciones entre censura y poder
A propósito de la obra “La Duda” de John Patrick Shanley
Dirección: Matilda Corral
Al entrar a la sala, una atmósfera delicadamente dispuesta de lo que es una pieza que genera gran expectativa entre el publico asistente, una conjugación de elementos tradicionales con tecnología, invitaba a los presentes a ser parte de la liturgia inicial, así pues luego de una larga introducción musical hace entrada el padre Luis (Luigui sciamanna) ataviado de domingo, es decir con los implementos pertinentes para celebrar la tradicional misa, dicho sermón dió la introducción a la obra. Es él quien establece inicialmente esas relaciones entre censura y poder que plantea el texto de Patrick, el Padre Luis no termina de convencer a los presentes de su interpretación puesto que la manera tan superficial de abordarlo deja una sensación de vacio que rompe la armonía de la creación, de esta manera Luigi Sciamanna abandona su condición de sacerdote de hombre, de amigo y hasta de entrenador de basquetbol esta ultima por demás mal dispuesta en un primer plano de la obra. Fue realmente extraño ver un sacerdote que según el contexto de la obra se tomo todo con una naturalidad forzada, una sonrisa fuera de situación y llena de elementos predecibles a cada instante, se evidencia que no logró deslastrarse de su personaje anterior en Golpes a mi puerta de Genè .otro elemento importante es sin duda alguna su relación con los demás personajes por lo anteriormente dicho el padre Luis se desdibuja entre los conflictos y quehaceres de los demás. Aparece en el obra Elba Escobar una directora de un colegio de Caracas quien en su condición de religiosa siembra la duda de los actos pedofilicos del padre Luis, es ella quien representa la censura en la obra, esa mujer de mirada fría y calculadora que persigue al mencionado sacerdote su participación en la obra fue lineal, pero gracias a su trayectoria logro resolver algunos conflictos que a nivel de dirección y textual no se resuelven , mas sin embargo su relación con el sacerdote en la escena del careo por los actos inmorales es superficial, poco trascendente o lo que es lo mismo sin un final o resolución logrado. Toda la obra lleva un discurso plano, reitero predecible, esa linealidad la logra romper la magistral interpretación de Beatriz Vásquez quien de una manera pulcra encarna a una mujer de barrio cansada de censuras , de poder , una mujer llena de heridas por un marido que maltrata a su hijo, su entrada literalmente despertó a los presentes, Beatriz representa esa fuerza que hacia falta a la obra luego de una hora de repeticiones de parlamentos de algunos de los actores, su postura , su actitud corporal reflejaba esa angustia propia del perseguido del acorralado , su cuerpo manifestó las multiplicidad de lecturas de un libro abierto, además de la utilización de elementos que lograron establecer una comunión de entre el texto , el contexto y todo lo referente a la puesta en escena. Siguiendo este orden de ideas se resalta La Presencia de la joven y no menos experta Mariaca Semprun que con una frescura e inocencia asume a la religiosa joven que quizás por esas características entra en ese juego y relaciones de poder entre el sacerdote y la hermana directora, imprimiéndole al personaje una fuerza que cautivo, y dejo con ganas de ver mas, su participación es vinculante con el desarrollo de toda la obra, así pues Mariacca imprimió a “la Duda” una belleza muy sublime y hasta pertinente en todas sus apariciones, en otro orden de ideas es pertinente comentar el texto, el mismo trata una temática densa y hasta tabú, pero mas allá del eje temático de la misma están las ausencias; esas que no permiten lograr una conexión final, es decir quedan vacios que el espectador no termina de resolver, puede ser que la traducción al español o la versión de dicho texto logra elidir acciones importantes para la obra, de esta manera se establecen algunas inconexiones semánticas en cuanto a la pieza y a su puesta en escena. La dirección de esta pieza estuvo a cargo de Matilda Corral quien acertó en muchas situaciones pero sin duda alguna descuidó detalles que no lograron hacer de dicha pieza lo que muchos esperaban, (por tener ella la trayectoria que tiene), nunca hubo una propuesta estética, un aporte, solo representación de curas y monjas con un tema que sin duda alguna es efectista, se puede decir que eso si logró en un determinado publico, un efecto de temor ante al iglesia católica y no por su propuesta sino por que el texto por si solo ya deja esa sensación en los demás. Queda entonces “La Duda” de leer mas códigos predecibles en las paginas del teatro comercial de la gran caracas.
stonico77@hotmail.com
Edgard Moreno-Uribe
Actualmente Angustias de la mediana edad es una deliciosa parodia cómica sobre el verdadero estado de la clase media venezolana, un sector de la pirámide social que es desnudado en su vida diaria, de manera irreverente, ácida y mordaz, desde hace tres meses en el Teatro Escena 8. Esa es una prueba contundente del concepto, el estilo y hasta el compromiso de Indira Páez como dramaturga, ganadora de varios premios y con otros textos en la cartelera teatral de la española Barcelona, desde el año pasado.
Indira cuenta que se inició como actriz. “Me gradué de bachiller en 1985, a los 17, y mientras estaba de vacaciones, esperando mi ingreso a la universidad (para estudiar Derecho), hice un taller de teatro juvenil. Me llevó la curiosidad, pero resultó fascinante, apasionante y enamorador. Tanto que decidí cambiarme de carrera, olvidarme del Derecho y estudiar Artes en la UCV. A mi papá casi le da un infarto”.
Siempre le gustó escribir, pero el teatro es mucho más que escribir. “Es literatura viva, con alma y personalidad propia. El teatro es, para mí, una expresión artística en donde se conjugan todas las demás: plástica, música, danza, retórica, lírica… y todo ocurre ante la mirada del espectador, que juega un papel importantísimo en la creación de esta maravilla, de este milagro que llamamos teatro. Sin público no hay teatro, porque el teatro no es para ser leído, sino para ser visto. Cuando escribo, sé que mis obras son simplemente bocetos de algo inacabado, que va a ser armado por el director, los actores, el iluminador, el escenógrafo, el vestuarista, el público. Es un acto delicioso de creación colectiva que me hace sentir acompañada, plena y viva. Es como hacer el amor… y no exagero”.
OBRAS
Ha tenido la suerte de escribir y ver sus piezas representadas de inmediato. Hasta hora lleva una docena, casi todas con éxito de público y de crítica. Se dio a conocer con La princesa triste (1996) y desde julio de 2007 atrae al público con Angustias de la mediana edad (2007), pero todavía tiene sin estrenar a Solo agregue agua, de 2004.
Niega que sea especialista en temas femeninos y explica que sus obras Primero muerta que bañada en sangre, Locas, trasnochadas y melancólicas, y De velo y corona, sí están centradas en el drama de las féminas, pero en los otras sus protagonistas son gente con neurosis cotidianas, en situaciones límite, personajes amorales que se pasean por los absurdos de la realidad que nos circunda.“En Crónicas desquiciadas está el tipo que no le gusta el sexo, por ejemplo; o al que justifica la infidelidad con un discurso totalmente coherente; o al que odia todo, o el hombre conmovedor que ha escapado de su mujer porque no puede con la eterna insatisfacción femenina. Me he colocado en los zapatos de los hombres varias veces, en un ejercicio más existencial que teatral, incluso, porque después de tres matrimonios, lo mínimo que tengo es tratar de entenderlos. En Amanecí como con ganas de morirme traté de desmontar los rituales de la muerte; sus personajes no tienen género y se montó con actrices porque Rebeca Alemán y Ana María Simon así lo decidieron. Esperanza inútil es una bedel que sueña con ganarse la lotería, y su discurso es aspiracional, no gremialista ni mucho menos”.
Y ahora en Angustias de la mediana edad, “un hombre es el que lleva la batuta para develar los quehaceres de la medianía: lo sexual, social, económica y cultural que nos lleva a aparentar lo que no somos, a demostrar y mostrar más que existir. Ahí se lucen, pues, Sebastián Falco, Astrid Carolina Herrera, Fedra López y Malena González, encarnando a diversos personajes cada uno, quienes, desde una aula de clases, descubren vivencias que giran en torno a las circunstancias de la clase media y a las diversas maneras de enfrentar las crisis por la perdida del poder adquisitivo, el estatus social, la adolescencia y el imparable envejecimiento”.
TÉCNICAS
Reconoce que el teatro a veces es su arma, el cual utiliza para defenderse y atacar, pero de manera muy íntima, muy personal, aunque “ en mi teatro lo más importante son los personajes, a los que construyo generalmente a partir de alguien que conozco. Hago retratos, pero sin ser fotografías, retratos desfigurados, exagerados, llevados al borde de la hipérbole para que sean dramáticos, teatralizables y atractivos. Y como escribo piezas muy cortas, teatro hilvanado con sketches, escenas breves que se yuxtaponen, mis obras terminan siendo un collage de brevísimas piezas con alguna temática común. Amo la palabra, soy una enamorada de la palabra, así que el lenguaje es fundamental. Se podría decir entonces que son piezas ensambladas por una temática común que es llevada a través de personajes descarnados, que aman el lenguaje”… (más)
Fuente: El espectador
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Carlos Rojas
Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.
Confucio
Una de las agrupaciones de más lúcida compresión de nuestra idiosincrasia actual, ha realizado, nuevamente, una mágica pieza. Mágica, en primer lugar, porque es innovadora, porque rompe con un teatro apegado, esclavo de la realidad cotidiana y prosigue el camino, siempre prolífico para el perjudicado teatro, de la potenciación de lo icónico como símbolo, sugerencia, fermento de ideas actuales latentes, y sobre todo, como poesía. Por que esta nueva producción del Dramo, dirigida por Leyson Ponce, es un auténtico poema cuyos recónditos mecanismos escapan, a un comentario unidimensional, así es la poesía.
El vuelo del ilusionista, es una ficción de los fenómenos, a modo ilusorio, con independencia de estructura narrativa de la composición semántica entre danza-cuerpo-espacio-música. Lo mejor de su director está en la capacidad de observación de la vida en que se siente inmerso y de los tipos humanísimo que por ella proliferan y en ella sufren, sueñan y se desgastan. Trabajo profundamente humanista, sobre el hombre y sus opciones; sobre el hombre y su aventura de pensar actuando y de actuar pensando dentro de esa constante emigración a través de tanta estructura condicionante como si de una jaula permanente se tratara. El vuelo del ilusionista transpira a manantiales que aquello del nihilismo es sólo posible para «los frikies». Sencillo, conmovedor y cómico o trágico, según el sujeto, lo expuesto en esta espontánea «fábula» contada por el Ícaro del Dramo en su alto vuelo.Desde el punto estrictamente teatral, es una pieza absoluta, de una sensorial imaginaría plástica, de una belleza poco corriente. El episodio del enano catando las canciones Montand, es uno de los fragmentos de teatro más dotado de gracia que se han realizado nunca. Pero no sólo aquí, en todas y cada una de las secuencias destaca el talento de Ponce aprovechando elementos de la narración fílmica para trasmitir muy directamente el contenido de su quimera visual.
El vuelo del Ilusionista es sin duda una de las grandes producciones, que el teatro contemporáneo nos ha dado. Recuerda en bastantes momentos a Freaks, lo mismo que Ponce a Tod Browning. Esto requiere valentía, hasta ahora esta agrupación ha salido airosa de las confrontaciones gracias a su calidad, su rigor y su honradez por comprender el movimiento de su relación con la memoria y esa constante experimentación. ¡Gracias Dramo por la ilusión de seguir creando y viviendo esta disciplina en cuerpo y alma!
Un punto de vista/Especial para el Diario Vea
criticarojas@gmail.com
Carlos Herrera
(I)
Una específica tajada temporal para la cartelera teatral caraqueña: todo lo que fue el bimestre julio / agosto y lo que, se está desarrollando como la primera semana del mes de septiembre de 2007. En ella, discurren una oferta escénica concretada por disímiles caras de la moneda en lo que es la concepción – creación / producción y circulación - consumo de, en apariencia dos o tres formas de manifestarse el teatro ofertado en algunas salas culturales de Caracas. Si cada quien aguzase el ojo con cierto grado de curiosidad, haría que tanto el espectador como cualquier quisquilloso analista de lo que se oferta bajo la relación “producto teatral comercial” versus “producto emergente comercial” en lo que ha sido este corte de tiempo, podrá descubrir sin mucho dificultad que más allá de lo que las marquesinas de salas y ciertos circuitos culturales ofrecen así como de es la dinámica del ¿cómo se promociona / publicita en medios impresos y audiovisuales y alternativos como la WEB estos grupos y sus correspondientes espectáculos?, causa rápidamente, una cierta reflexión que, para unos es sintomática del estado de baja calidad del teatro nacional y para otros, que la oferta en materia de teatro es cónsona a lo que es el periodo.
Aunque este espacio no es lugar para diseccionar a fondo: los ¿por qué? de tal situación; sus causas, efectos, consecuencias , distorsiones, entendidos y maneras de compensación; el análisis de esos supuestos valores “comercial”, “estético” o “cultural” que impulsa el consumo de ciertos segmentos del público situado dentro del estrato socio económico A / B frente a lo que define el patrón de consumo de los estratos socio económicos del público C / D; el peso de las variables que se marcan y remarcan entre ese “teatro profesional ligero” frente al “teatro profesional emergente” que crea, produce y lanza al mercado –tras vencer consabidos problemas inherentes a su particular periplo de ensayo, producción- para saberse que están en el “aquí y ahora” del horizonte de expectativa de esos potenciales consumidores culturales. Tampoco, es menester de este observador crítico pretender que tal o cual producción escénica sea la mejor o la peor y se me endilgue que tras la opinión expresada se está colocando el termómetro para medir la aparente salud del hecho teatral del centro hegemónico cultural que es la capital; de crear, mantener o atizar discusiones –todavía bizantinas- que si el teatro de arte ha sucumbido frente al maremoto del teatro “digestivo” o que el teatro de arte está siendo desplazado; lo cierto es que, me resulta inevitable buscar separar de este gran todo de preguntas e intentos de respuestas luego de seguir haciendo un sesgo de análisis para lo que se ha venido ofertando en lo que va desde el 01 de julio al 06 de septiembre cuando escribo esta nota. Read the rest of this entry »
Enviado Especial a Crítica Teatral. Consideramos importante este artículo para su estudio y deferencia, dado el tema en cuestión, esperamos entonces llevar a su nivel de reflexión con la participación de sus lectores y críticos que así deseen participar.
(Ideas para hilar fino ahora mismo)
Pedro Maldonado Rojas
Es necesario invocar, para este vital llamado, a los chamanes, a los modernos juglares, a los sociólogos, pedagogos, promotores culturales, a los representantes de los entes culturales a nivel gubernamental, a los creadores, a las comunidades, en fin, a todos los dolientes y demás hierbas aromáticas del teatro de calle de Venezuela, a fin de pedir un merecido espacio de su apretada agenda para razonar el por qué este paciente ahora está en la Unidad de Cuidados Intensivos (U.C.I.) de cualquier centro hospitalario. El año pasado, COMEDIANTES DE MERIDA hizo la V GIRA NACIONAL desde suelo merideño hasta el estado Nueva Esparta y hace un mes recorrió varios estados del Occidente del país y el panorama sigue desalentador, aterrador por decir algo más dramático, pues si a ver vamos, sobran los dedos de la mano si contamos los grupos estables dedicados al teatro de calle.
Este panorama desalentador está diagnosticado en zonas densamente pobladas como Caracas, Zulia, Carabobo, Anzoátegui y Aragua por citar algunas, espacios demográficos donde casi se dan la mano con aquellos estados donde la actividad artística es nula o raquítica en número de agrupaciones. Está por demás comprender su bajo impacto social como factor de incidencia en el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades, no sólo como derecho natural sino como derecho constitucional, objetivo que el Estado venezolano debe asumir bajo la óptica de la inversión social y no como un gasto o adorno, enfatizando aquello en que la cultura no debe ser la guinda de la torta, sino el plato central de la mesa. Es necesario entonces, vital para ser más precisos, hacernos algunas interrogantes. Veamos algunas de ellas en este singular rosario de cuentas por aquí y por allá:
¿Por qué han venido desapareciendo y no aumentando los grupos dedicados al teatro de calle? ¿Si el presupuesto destinado a la cultura ha crecido, cómo se explica la ausencia de grupos en las zonas urbanas y rurales de nuestro país? ¿Cómo hablar de la importancia del teatro comunitario cuando vemos que no crece en cantidad y mucho menos en calidad artística? ¿Existe una Política teatral real y coherente en esa dirección? ¿Están funcionando las diversas instancias de poder de las comunidades para promover el teatro de calle? ¿Hasta cuándo seguimos confundiendo teatro de calle con teatro en la calle? ¿Seguiremos dando pie para que nos consideren los hermanos menores del teatro, algo así como los pobrecitos sujetos a exploración sociológica o de vitrina como muestra en vías de extinción? ¿Continuaremos rindiendo honores a la cofradía de la IRRESPONSABILIDAD cuando no somos capaces ni de entregar los recaudos para el catálogo de los eventos? ¿Por qué el concepto de Producción, no sólo de los montajes, lo tenemos por el subsuelo?
Hacemos un respiro y volvemos con el rosario de preguntas: ¿Vamos a seguir levantando banderas en cuanto a flojera, apatía, conformismo, ausencia de rigor en la investigación, el no atrevimiento en la puesta en escena y el “Cuánto hay pa’eso cuando pretendemos cobrar honorarios hasta en eventos de carácter reflexivo? ¿Obviando en algunas ocasiones la realidad económica actual, por qué no hemos seguido investigando la calle como arquitectura teatral en la experimentación, desarrollo y promoción del teatro de calle y sólo presentamos cuando nos pagan? ¿Por qué creemos que lo sabemos todo y nos resbala lo relacionado con la formación? ¿Hemos comprendido, en estos tiempos de aires endógenos, la escasa, por no decir nula, dramaturgia para ser llevada a las instituciones educativas, grupos y comunidades? ¿Cómo dejar a un lado la importancia de la red entre municipios y estados para el estímulo y la promoción de este ACTO DE FE en las áreas de la formación, producción, difusión y divulgación? ¿Seremos capaces de entender por qué este paciente está en la U.C.I.? Agregue usted las otras preguntas y comprenderemos la densidad de este aterrador panorama… (más)














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