En esta segunda oportunidad hemos podido disfrutar, en el marco del 6to. Festival de teatro de la Colonia Tovar, de «El Rey Glotón», basada en «Un día en el reino de Bambina» de Alberto Ravara, dirigida por éste y adaptada por José Rodón, director de la agrupación «ATAE». No sólo disfrutamos sino que confirmamos la experiencia de este grupo ante el compromiso del discurso infantil, su tratamiento y el lugar que le dan al espacio escénico comomvc-037f.JPG definición estética. Se presentaron en la plaza de esta población, pero la misma, estructuraba el contexto de lo escénico como formalidad del uso del cuerpo y de lo que se entiende como espectáculo infantil: la necesidad de improvisar como uso de lo intuitivo que deviene en sentido y comunicación. Es decir, el contexto de una plaza hace, si no difícil, complejo la representación y la proyección del discurso. El público necesita introducirse en los diálogos y en el ritmo de la obra de una manera diferente como cuando lo hace en una sala tradicional.

Acá se impone el proceso por la vía de hacer llegar lo lúdico y lo entretenido del espectáculo en sí mismo. Usan todos los elementos que le son característicos al evento infantil. Todo se compone y se estructura en función de esa relación con el discurso. En este sentido el mérito es mayor. Pero quiero destacar en esta ocasión cómo instrumentaron aquél elemento de lo improvisado e intuitivo: el grupo tuvo consigo todas las desventajas que nos da el hecho de esa representación en un espacio físico tan difícil. Sin embargo se valieron de la improvisación para otorgarle sentido al espectáculo, por ejemplo, el uso actoral que le dio Fabián Rausseo en la representación del «Monstruo de Covalandia» cuando al verse interrumpido por el sonido de las campanas de la iglesia en la plaza Bolívar, supo hacer de éste un elemento de la puesta en escena, creando una ruptura con la sintaxis dramatúrgica e imponiendo el ritmo que exigía el contexto: el momento de verse obstruido en plena progresión de la actuación. Tal ruptura no sólo la incorporó como parte del espectáculo sino que el público se identificó con tal irrupción hasta reírse y formar parte del mismo, concilió en ese instante de la comunicación, otorgó, como quiero decir, sentido.
Así lo desarrolló el restó del elenco en el que hay que destacar en esa continuidad rítmica a Jadith Rodón como «Juglara» y kashmir Rausseo en el rol de «El rey glotón». Estos mantenían la estructura orgánica del trabajo, puesto que organizan la dinámica en función del público y lo sostenían. La representación que hace entonces Kashmir se conduce por esta maestría de interpretación del cuerpo y de cómo simbolizarlo. Creo, lo he dicho ya en otras oportunidades, que este grupo tiene mucho que ofrecernos. De esta manera miraremos, desde otra perspectiva, cuando veamos este espectáculo en un ambiente cerrado y con todas las de ganar en un «teatro a la italiana». Estoy casi seguro, por la manera en que le dan sentido a la obra, que tendremos una dimensión conceptual y artística diferente. …(más)

juan martins
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