(Relaciones de Intertextualidad entre la Biblia y el cotidiano colombiano)
Con una dicotomía entre su cara de demonio y su vestuario de ángel, irrumpe la escena Pacho Centeno con el espectáculo “Por Humor a Dios” un paseo por la Biblia y sus historias pero al mejor estilo colombiano, con su humor, su jovialidad y sobre todo su particular discurso, así pues cada pasaje de la Biblia tuvo una extraordinaria ambientación a espacios de este país para darle así la contextualización a cada personaje del libro mas antiguo del mundo, por ello los presentes logramos establecer con el espectáculo las relaciones de intertextualidad al respecto la idea de intertextualidad tiene una implicación evidente: ningún sujeto puede producir un texto autónomo. Al decir “autónomo” me refiero a un texto en el que no existieran vínculos con otros textos, un texto que surgiera límpido, impoluto de la mente del sujeto que lo produjera. Esto implica que los sujetos producen sus textos desde una necesaria, obligada, vinculación con otros textos. El sujeto, pues, no es una entidad autónoma, sino un cruce, una intersección discursiva, un “diálogo”, en última instancia. Como señalaba Kristeva, “absorción” y “transformación” pasan a ser los dos momentos de la secuencia productiva textual, de esta forma la Re-construcción del imaginario colectivo latinoamericano mediante lo tradicional del relato bíblico estableció una comunión por demás interesante entre el actor y el publico, de esta manera logró darle al trabajo escénico un toque especial para lograr lo que nos mencionaba Kristeva en referencia a la absorción que no es más que el medio por el que los seres humanos nos desarrollamos en el seno de una cultura; es el aprendizaje es así que el aprender para el mencionado teórico es algo que nos es natural, consustancial, puesto que nos permite desarrollarnos en el seno de una cultura. El ser humano es un ser que aprende, un ser que transmite culturalmente. Aprender es recibir un legado, un conjunto de instrucciones textualizadas —verbales, escritas, ritualizadas— que nos sirven para desarrollarnos en un contexto sincrónico dado, en un aquí y un ahora. Aprender es, también, acumular junto a lo recibido las propias experiencias, que son enmarcadas en los patrones recibidos o dan lugar a nuevos patrones. Desde estos postulados el Espectáculo “Por humor a Dios” de Francisco Pacho Centeno es un verdadero ritual para aprender desde el “yo” colombiano los hechos bíblicos mas resaltantes desde el génesis hasta el Apocalipsis , por ende con ese toque de humor , con esa sátira a los hechos se sirve la mesa y el plato principal es justamente la historia de Adán, de Eva, Caín y Abel, la historia de Sodoma y gomorra, pero con nombres de alguna localidad colombiana de esta manera todos los personajes narrados no son extraidos de realidades ficticias, de fantasías , los mismos son personajes comunes en nuestro quehacer , toman la vida del vecino, del amigo y porqué no la de uno mismo, para establecer allí la construcción de nuevos textos, y la Re-Semantizacion de otros, entendiendo esta como la asignación de nuevos significados a palabras, a contextos lingüísticos y extra-lingüísticos.
Por ello el trabajo teatral acá mencionado nos deja un sabor en los labios de lo leido en el mismo , de las vivencias narradas y sobre todo nos conecta con lo experimentado ,con los otros saberes , asi pues esta es la dimensión existencial de la intertextualidad, en Por Humor a Dios entendiendo que no es un proceso referido únicamente a los textos narrados acá , sino que, en la medida en que los textos forman parte de la producción y experiencia humana a través de su elemento más específico —el lenguaje—, el mismo tratado en la obra con una sutileza que enamora, y en algunos de los casos causa ruido al escuchar como se desdibujan Caín y Abel y se convierten en Pedro , en Juan . Por ello este trabajo es un humor por todo lo alto , ya que desde la invocación al altísimo se teje un fino humor que lacera , que impugna los tradicionalismos y propugna un nuevo quehacer escénico.
Sady Loaiza
sale77@gmail.com
Crítico de Teatro. Venezuela













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Diciembre 19, 2006 en 7:46 pm
Gustavo
Recibe un abrazo Sady. A manera de chiste, yo creo que nuestra relación realmente se va a convertir en una intertextualidad de experiencias basadas en el uso del lenguaje, porque no he podido aún ver las obras que reseñas y criticas, así que me remitiré, como siempre, al discurso, al hilvanar de palabras que han instaurado nuestro diálogo.
La intertextualidad es un tema que siempre ha llamado la atención de quienes nos gusta hacer lecturas paralelas de la literatura fuera de los límites del propio texto. Más allá de un repaso inmanente de la obra, lo que se busca es transgredir las barreras asibles del discurso cerrado para entablar una gran red de relaciones que el propio texto creado genera. Una obra, por más personal que sea, erige sus cimientos sobre las bases que otros ya construyeron. Guionistas como Charlie Kauffman (muy original en mi opinión) explotan éste tema de forma muy artística, un ejemplo de ello es su texto cinematográfico “Adaptation” (llamada en Latinoamérica “El ladrón de Orquídeas”).
Reconocer la intertextualidad de una creación es saberse copartícipe de una cultura, parte integrante de un millar de obras que han echado las columnas que sostienen nuestra forma de consumir los textos. Cuando ésta noción es usada como herramienta para la producción de obras artísticas el resultado es excelente. Obras metaficcionales, autoreflexivas, que llevan el trabajo con el discurso a convertirse en discurso mismo y nos obligan, casi por ética de lector, a revisitar otros textos que nos ayudan a profundizar la visión y la forma en que la obra va a ser apremiada.
Me gustaría ver la obra que reseñas. Es una lástima que no pueda profundizar más con tus textos por no tener a mano más insumos. Estos podrían enriquecer aun más nuestro diálogo. Estamos en contacto. Gustavo.