Otra notable temporada baja en cantidad, pero importante en el talento y en las propuestas estéticas que permanecen en la memoria. Cuento esto porque creo que la exhortación de la crítica, de su ejercicio, es la pérdida del placer que entraña. Es decir, pese a algunos que la practican, la crítica forma parte del teatro venezolano. Y como tal tiene, si no deberes, al menos responsabilidades. Tratar de efectuar una proyección sobre lo que habrá de deparar a las artes escénicas y, en especial, al teatro es algo harto complicado. El teatro venezolano tiene sus agujeros negros y no precisamente de talento.

Sin duda el mejor montaje del año, producción, musicalización y dirección fue: Siempre nada. Mejor Actor: Juvel Vielma (Siempre nada). Mejor Actriz: Jenny Noguera (Manuela). Actor secundario: Salomón Adames (Pony). Actriz secundaria: Norma Monasterios (El enfermo imaginario). Actor novel: Demis Gutiérrez (Trastos viejos). Actriz novel: Mariana Gil (Rosa de dos aromas). Monólogo masculino:(Salsa, tango y locura). Monólogo femenino:(Manuela la mujer). Mejor Montaje infantil, dirección y dramaturgia infantil: Lobito Feroz (T-Kanela). Comedia musical: Tangueando con Gardel. Mejor elenco: Yo, satán. Mejor Espectáculo: (Festival de Magia). Mejor Montaje independiente:(Siempre Nada). Mejor dramaturgia: Antes del ensayo de Gilberto Agüero Gómez. Mejor música original: Pantelis Palamides (Fedra). Mejor publicación teatral: José Gabriel Núñez (Colección Obras Celcit). Mejor crítica teatral: Carlos Herrera (Muerte en Directo). Mejor vestuario: Raquel Ríos (Fedra). Mejor escenografía: Rafael Sequera (Muerte en Directo). Mejor Coreografía: Miguel Issa (Esperando a los Dos). Mejor iluminación: Rhazil Izaguirre (Muerte en Directo). Mejor productor: Desirée Monasterios (Cien pares de ojos) y Mejor Festival de Teatro: (XXIV Edición del Festival de Teatro de Occidente).
En fin, efectuar una proyección es algo osado, ya que se intenta inferir ciertas aproximaciones sobre lo que se asume como realidad cultural y ser del teatro nacional. Disfrute de excelentes montajes y reposiciones de agrupaciones profesionales, sin olvidar a nuevas generaciones y a los que recién empiezan. Puede ser que el teatro deba dar testimonio. También pueda ser que el teatro sea Cultura. Shakespeare nunca supo que estaba dando testimonio de una época ni haciendo cultura.
Estoy convencido de que, por muy dura que la vida sea, el teatro no tiene otra razón de ser que la de hacérnosla más llevadera. Y de que el arte no tiene otro fin que celebrar la belleza y la vida. Entonces, pues, celebremos un año más de críticas…

Carlos Rojas
criticarojas@gmail.com
Especial para el Diario Vea/Un punto de vista