MEMORIAS DEL MAÍZ
Un espectáculo sensible por su carga de imágenes y contenidos, sincero por expresar un sentir y una posición de creación ante la realidad socio cultural y política de su país, firme en el convencimiento que el teatro es vehículo de trasformación de conciencias, guerrero y transformador porque tras el gozo del hacer teatro se sabe que hay una posición de expresar si ambages que teatro es comunicación dialéctica con el público y con aquellos que saben que la denuncia está ahí, hecha arte son apreciaciones que uno deriva de confrontar el hermoso y sugestivo montaje “El Maíz” del colectivo mexicano Las Patronas.
Dos mujeres y un proyecto teatral. Premisas de ser abanderadas en ser contestatarias a lo que afecta a los valores sociales, políticos, culturales e individuales del ser mexicano han hecho que la dupla constituida por Desusa Rodríguez –directora y actriz- y Liliana Felipe –compositora- hayan establecido una hermandad de trabajo, mejor dicho, una relación “erótica-laboral” que lleva ya más de quince años en un ardua labor de proponer sobre la escenas temas y asuntos que, para otros, pueden ser tabú, inapropiados, irreverentes, osados, audaces para el común denominador convencionalista de la sociedad machista latinoamericana.
Yo, me declaro sorprendido y halagado por haberlas visto aun mismo tiempo haber oído de su actividad creativa por referencias muy doctas sobre su periplo de pareja y como artistas. Su trabajo es sublimemente provocador. Su actitud aunque pudiese sentirse destemplada es auténtica en cualquier doblez que tenga la moneda de la vida. Lo asentado en el programa de mano del FIT Cádiz 2006 nos dice. “Aprovechando un descuido del Vaticano se casan por la iglesia de Voltaire y se divorcian al mismo tiempo para no despilfarrar en abogados. Durante 15 años tienen en la ciudad de México el Teatro Bar El Habito, un lugar sin espacio para la censura. Han hecho de todo un poco contra la hipocresía, pero han logrado poco. Sin embargo confían en la inminente desaparición de la Iglesia Católica”.
Nada, habrá que abundar en conocerlas más a fondo para aprehender sin prejuicios su derrotero existencial y empaparse de sus aventuras escénicas. Por lo pronto, su propuesta “El maíz” es una muestra de lo que son capaces de configurar como significado, como reto, como compromiso a lo que ellas asumen su visión de crear puentes de encuentro con una sociedad que, paradójicamente en la era de la comunicación, pareciese mas sorda, más autista.
Con “El maíz” el espectador gaditano –y quien suscribe esta nota- fue tomado por asalto ante un espectáculo compacto en insinuaciones poéticas, de gritar sin miedos que un grano ancestral como el maíz mexicano con sus decenas de texturas y colores está siendo amenazado por una reciente ley aprobada por el gobierno de Vicente Fox dejando abierto a que la variedad transgénica ingrese sin problemas a los cultivos aztecas. Esa rica diversidad genética del maíz de un pueblo / sociedad con más de cinco mil años, que cruzó océanos y se convirtió en símbolo de el nuevo mundo y que aun, establece su poderosa presencia en las mesas latinoamericanas, pues, sencillamente con el pasar del tiempo, quedará desplazado por un maíz amarillo, especie de frankenstein del tiempo moderno que matará –que contraproducente- especies originarias para exaltarse como la variedad dominante que alimentará a un pueblo globalizado.
Un montaje relato. Un espectáculo ritual. Una conexión con la identidad mesoamericana y la voz callada de una sociedad latinoamericana hermana que no debe cejar en su grito de oposición ante los desvaríos tecnológicos que buscan el mundo perfecto siempre aduciendo que es la mejor manera de estar preparados ante un futuro de perfección. Si los EEUU quiere darle tarjeta de acceso a desplazar lo tradicional ancestral de nuestro campesinado en cualquiera de sus manifestaciones sean estas agrarias o de otra índole, pues, habrá que sumarse a la causa de Las Patronas y juntar voces de oposición ante tan nefasto futuro.
Mi encuentro con la puesta en escena de “El maíz” me conmocionó y emocionó a un mismo tiempo. Ya la trama queda de lado con su carga ideológica y su actitud corajuda, lo que seduce, provoca, sorprende y crea lecturas variadas fue la manera de resolver con poco elementos escenográficos y una actuación composición corpo expresiva, un universo de indicaciones que hay que desmontar una vez que se sale de la sala. Colores que arma una paleta telúrica sobre un tamiz de papel que al ser impactado con la mano, la huella, el trazo se convierte en hoja signica polivalente del mundo real con ese inframundo que no hay que temer, en vestuario y alfombra; máscara que crea un túnel de tiempo con lo ancestral azteca; figuras / títeres de hombre y mujer campesino mexicano que muestran un ciclo de vida / muerte; música en vivo (piano y canto con letra profunda y de denuncia), iluminación (Julia Ana Faesler) para imbricar una atmósfera de rigor que densifique el movimiento en el espacio y, sobre todo, una actriz que se apodera de todos estos elementos, los usa, los arma, los desarma, lo combina y sobre su piel, grabados antiguos, gestos de dolor de piedra, ironía / sorna que calcifica ese discurso feroz de denuncia. Un rito creador que suena como campana de bronce en la conciencia de todos. Soberbio canto de oposición y revolución a las decisiones que mata pueblo, tradiciones, Trabajo teatral que da corporeidad a que nos debamos quedarnos cruzados ante los sortilegios del poder ni los cantos de sirena del progreso.
Hasta los momentos, el mejor espectáculo que he logrado ver. Un deleite para quienes desean encontrar un teatro comprometido. ¡Mis más profundas gracias!
Carlos Herrera/Bitácora Crítica en arrumbear.com













2 comments
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Octubre 22, 2006 en 10:06 pm
Ana Perusquia
Un par de erratas: Jesusa Rodríguez y Juliana Faesler, por lo demás, ¡qué bueno leer acerca de teatro mexicano hasta el otro lado del mar! ¡Mil gracias!
Octubre 23, 2006 en 5:42 am
Delbis Cardona
Que bueno saber que has visto a esta pareja maravillosa, tuve la oportunidad de verlas en el PS122 en Nueva York, hace como 4 o 5 años, en una co-producción con el grupo Moebius y sencillamente me parecieron geniales, estupendas y super profesionales! Dato: Miguel Issa y Leyson Ponce se presentaron en el espacio de ellas en México.
Cuidece, que sigan disfrutando y exponiendo por estos medios tan gratas experiencias.
Delbis Cardona
Caracas - Venezuela