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Aunque la obra no está bien puntualizada, es muy larga, y es desigual en casi toda su totalidad. Desigual porque el director Noel de la Cruz, que es un artesano con muchas horas de vuelo, no ha querido decidirse ni por el melodrama, ni por el drama de contestación social. Se salva el texto de de Emilio Carballido, en todo lo que tiene de excelente apunte sobre la problemática que afecta a la mujer latinoamericana. Se salva también la buena interpretación de Mariana Gil, que aparece en toda la obra como oprimida por la circunstancia de ser quien es y haber nacido bajo el signo del subdesarrollo.
Rosa de dos aromas; es su título original. La amistad, obviamente, es una de las claves de la pieza. Amistad de Gabriela y una peluquera llamada Marlene que se apoyan, se defienden y que no dudan en arriesgar sus vidas para ayudarse entre ellas. Las dos son seres incompletas, opuestas, faltas de apoyo interior, suspicaces y escasas de su propia personalidad y dueñas de un conflicto en común. Entre ráfagas de humor, apuntes poéticos y cierta picardía costumbrista, lo único que queda claro es que el entorno social que envuelve a estas mujeres es un medio agresivo: desde una violenta ciudad hasta un marido compartido. La línea dramática se apoya en la fuerte y contradictoria personalidad de Marlene, ávida de amor pero, incapaz de asumirlo como placer. Las protagonistas son víctimas de una necesidad de dominio y sumisión. Sin embargo, nada nos dice el fanatismo de Gabriela por el licor. Este ejercicio no echa leña al fuego. Nada nos dice. Sencillamente es un cliché.
Es agradable ver nuevos talentos crecer y evolucionando con definitivo éxito en las tablas. No quiero despedirme sin mencionar a Mariana Gil quien magníficamente interpreta a Marlene. Ella es la verdadera heroína de la noche. Sin, ella difícilmente el trabajo alcanzaría tanta calidad. Ella es la gracia de este montaje. Por su parte Danique Weil, está solamente en escena. Cumple. Claro está, que estas noveles actrices entregan su mejor compromiso histriónico, pero, con resultados algo heterogéneos, estoy convencido que en las progresivas funciones se alcanzará un más alto desempeño interpretativo por parte de Weil que hará que Rosa de dos aromas, sea una perla en el incrustado artístico del grupo teatral Prometeo.
Un relato como se ve, poco agradable pero, conmovedor en todo su sentido. ¡Vaya y compruébelo!
Carlos Rojas
criticarojas@gmail.com
Especial para el Diario Vea (Un punto de vista)
Hablarnos sin tapujos desde la escena; reflexionar desde el oficio como puente que aspira expresar algo; poner varias acentos en las “íes” de lo que es y seguirá representando el oficio teatral, evitar las trampas de lo efímero y sustanciar ante expertos como neófitos de lo es el profundo “misterio” del teatro fueron algunas aristas que el monólogo “Muerte en Directo” planteó al espectador caraqueño. Del dramaturgo y director español Guillermo Heras, dirigida con pertinente sentido de lo escénico por parte de Gladys Prince y actuada de forma impecable por Alma Blanco, este monólogo se abrió con sencillez y despojado de cualquier ampulosidad e impregnada de hermosa sinceridad ante la mirada de unos seis privilegiados que lo presenciamos en su penúltima función de temporada en la Sala Luís Peraza.
Y digo “privilegiados” porque algo extraño ocurrió en la ciudad: había una notoria baja de espectadores tanto para esta función como en lo que constaté desde el jueves 24 al domingo 27 en varios espacios teatrales de la urbe. ¿Dónde y qué está pasando con el público? ¿Por qué esa soledad tanto en producciones infantiles, juveniles y adultos en propuestas que están fuera del terreno del “teatro comercial o ligero”? Alma Blanco en un desempeño técnico y artístico que califico de excelente, dio con su representación (real y ficticia) la respuesta a este fenómeno cuando su personaje de “ella” se dirigía a tan exigua platea y nos hablaba de las razones del esfuerzo creador de una actriz (en doble rol) que se entregaba, tenía naturalidad “método” y organicidad stanilawskiana y apartada del desgastado cliché, pero que en otros ejemplos hace que la santa taquilla burbujee con frenesí convirtiendo algo pueril en un suceso de resonancias rimbombantes, asumía su muerte en directo.
Una pieza enmarcada en trabajo pulcro y actuación de primera. Con dureza, hacía eco en una sala ausente de receptores inteligentes que no fuesen a consumir textos digeridos y buscar risas fáciles. Un texto con sello genérico de tragedia anunciada que habla rigurosamente de un periplo de vida y de compresión del oficio por parte del autor. Un singular momento ignorado por nuestro público que debió haber asistido y degustado de un trabajo doblemente contundente: el binomio texto -autor / puesta en escena y la realidad de cómo con poco, se puede crear un universo de cosas gracias a la regia entrega de gestos, matices corpo expresivas, de sentido de ritmo y pie en tierra para construir un personaje con situaciones que afirma que: ¡el teatro es arte y no simplemente, trabajo!
Mi aplauso a este montaje que espero se retome y sea atendido por quienes deben de verlo: el público y teatristas. Hubo una hermosa lección de vida y de sentido de lo que es el arte del teatro.
SEMANARIO “TODOS ADENTRO”
DIARIO ÚLTIMAS NOTICIAS
Colaborador: Carlos E. Herrera
critica@cantv.net
Muerte en Directo, es una bendición entre tanto teatro ligero, una excelente responsabilidad teatral que contó con una cuidadosa puesta en escena, una aceptable versión del texto original y la visión personal de su directora Gladys Prince.
“Sin duda, toda escritura teatral es una reflexión sobre la vida. Pero, el teatro no es exactamente la vida”, como dice el propio autor. Esta línea de fuerza que atraviesa toda la narración de la pieza acentúa el perfil ingenuo y mecánico, muy en la línea del melodrama romántico, de los acontecimientos narrados. Todo es inmediato, sencillo, accesible, casi diría que increíble, en su compleja trama, porque el autor sabe utilizar procedimientos de fácil impacto en el espectador, sin necesidad de que éste “reflexione”, sino sencillamente “mire”. El espectador se entrega a esta forma de contar sin esfuerzo, alguno, esperando ser saciado en sus expectativas humanas, y, en todo caso, poniendo la imaginación fantástica al servicio de lo propuesto. Nada más. Como en un sueño, que es otras de las preocupaciones del escritor.
Por este camino tal vez Heras hubiera podido justificar su planteamiento de la historia en el campo de lo irreal. Pero no basta con poner en marcha ese mecanismo de identificación imaginaria, sobre todo cuando está condenado-lo mismo para ella como para el espectador-a concluirse y frustrarse (con la muerte de su protagonista al final de la obra, al menos contradictoria). Ella es cabalmente interpretada por la actriz Alma Blanco; es una mujer anormal, pero su anormalidad no entra en conflicto nunca con otras normalidades, lo que le resta cualquier valor subversivo. La historia de Ella, se inserta en el campo de lo imaginario y permanece allí sin cuestionar nada de nuestra cotidianidad. Es el caso de una sicópata teatrera.
En esa escena clave y hermosamente tratada por Prince, en la que ella, borracha, descompone el espejo, como un objeto sexual patente; donde anula la dimensión inexistente para introducirnos en una apariencia somática. En otras palabras, concreta la esencia de la historia, a una escena bien realizada; y en el fondo, se trata sólo de un juego; un juego bien ideado por Heras, Prince y Blanco. Muerte en Directo; me parece un montaje de enorme interés, raro ejemplo de persecución formal y planteamiento temático de cuestiones apenas abordadas en la dramaturgia contemporánea.
Carlos Rojas
criticarojas@gmail.com
Especial para el Diario Vea (Un punto de vista)
En primer lugar, diré que la mayoría de los mejores momentos de mi vida profesional me lo han proporcionado los actores. Aunque sería muy injusto si no añadiese que algunos de los peores también. Mi plegaria, de título equivoco como pocos, es, sin duda, una pieza digna y vital; es un relato, iluminado por un inusual surrealismo, de la búsqueda de sí mismo que una actriz y una criada hacen en nuestros días, y que bien pudiera desarrollarse en cualquier otra parte. Mi plegaria escrita e interpretada por Gladys Prince, bajo la dirección de Gregorio Magdaleno. La relación entre Susanita y su señora Eva es progresivamente humana, compresiva, tolerante, sincera, desesperada. Ambas viven juntas y por separado la comedia y la tragedia-sin líneas aparentes, sin dramatizaciones clásicas-de la libertad sexual, de la ternura y del placer en común, y de la angustia, la locura y el sufrimiento, hasta buscar como solución absurda y única la demolición de una vida, que resulta superado por el dinamismo del amor, y todo esto a lo largo de una hora de excelente interpretación que nos brinda su protagonista.
Prince, dejando monologar a su personaje, procurando no contar ni una historia ni su opuesto, intentando mostrar la existencia hecha de pequeños detalles cotidianos, de mentiras y verdades confesadas a plena voz, nos ofrece, vivos, terriblemente vivos, a estos seres marginados e insertos, a la vez, en una sociedad para la que no parece haber un después. La escritora ha procurado lograr una desdramatización teatral, insertando en un contexto de acciones que pudieran parecer gratuitas los momentos importantes: su visión del mundo actual, sus definiciones del <<hombre>>, de las transformación de las tradiciones, del futuro que nos aguarda, del presente dolor, sus convicciones, sus dudas, sus temores, sus sueños y su amor por Dios.
Surrealismo romántico existencial, naufragio del presente en el que cada uno procura aferrarse a algo, aun con el convencimiento de que será inútil, vuelta atrás que es una mirada adelante. Mi plegaria es una obra poética, personal, que se resiste a cualquier etiqueta convencional, aunque esté llena de convencionalismos, y que muestra el amor de Gladys Prince por el teatro, su valía como actriz, su sensibilidad, su pasión y su mundo, en suma, que es un poco el mundo de todos. ¡En buenahora, gracias Gladys, y que sigan 25 años de buen teatro!
Carlos Rojas
criticarojas@gmail.com
Especial para el Diario Vea (Un punto de vista)
A pesar de haber entrado en la octava jornada de la VIII edición del Festival de Teatro Infantil Infantil “José Gregorio Romero” organizado de forma eficiente por todos el equipo logístico de la Fundación Puertoteatro en las ciudades de Puerto La Cruz y Barcelona, el calor del público sigue colocando una alta temperatura a todas y cada una de las funciones pautadas en su rica programación que arranca, día a día, con presentaciones matutinas hasta culminar a las 7:00 p.m. en los espacios de la Sala “Ricardo Lombardi” del Complejo Cultural Puerto La Cruz como punto central de este magnífico evento para todos nuestro niños, niñas, adolescentes y adultos que posean un corazón eternamente lleno de ilusiones, sueños y esperanzas.
Comentaré para esta nota, lo exhibido tanto por el grupo de títeres argentino-peruano Babalawos con su obra: “¿De quién son los juguetes?” así como lo ofrecido por el colectivo titiritesco neoespartano Tín Marín con su montaje “Perucho” y el collar de perlas”, ambas visualizados en la Sala “Ricardo Lombardi” del Complejo Cultural de Puerto La Cruz (Ateneo y/o sede de Puertoteatro). Dos sencillos pero lucidos espectáculos que hicieron sonreír y hasta a poner a pensar a los chiquitos tras el discurrir de sus respectivos argumentos.
El mundo del títere tienen diversas modalidades, formas técnicas e incluso, una dramaturgia muy propia. No es nada fácil asumir o creer que ser un creador de esta disciplina es cosa de “soplar y hacer botellas”. Se requiere tener una sensibilidad, una formal preparación, entender que mientras más técnicas se aprehendan, comprendan y empleen será en beneficio de construir tal o cual espectáculo. La destreza y la experiencia vendrán con el pasar del tiempo. No discurriré en una historia del género pero enfatizaré que ser manipulador de títeres es sumergirse a tiempo completo en un universo tan fascinante como complejo el cual opera de forma autónoma o que puede integrarse -con audacia e inteligencia- dentro de montajes profesionales de teatro infantil. Si ello es así, los linderos se suman y el resultado tiende a optimizar la proyección significante de mensajes, de la trama y/o del mero hecho de entretener solo con el horizonte fijo en saber que esas decenas de niños que son convocados en una jornada diurna o vespertina estarán sentaditos sea bien cómodamente en una platea, bajo el sol en una calle o plaza mirando y expectantes ante un tinglado improvisado o sorprendidos ante esos maravillosos teatrinos dentro de los cuales habrá de surgir y accionar a sus anchas el títere (de guante o varilla), la marioneta, el guiñol o, los divertidos muñecos entre otras muchas fórmulas técnicas derivadas del ingenio de cada grupo o individualidad artística… (más)
Colaborador: Carlos E. Herrera
E.mail: crítica@cantv.net
Especial desde Puerto la Cruz
Siempre que voy al laboratorio Anna Julia Rojas, salgo sorprendido; situación difícil en estos días. Muy tardíamente se reestrena entre nosotros; una obra de José Gabriel Núñez que en su momento dio que hablar. Dos de Amor es su título original, aquí camuflado. Fue dirigida por una joven directora Kiberly Figueroa. La trama es habitual y sería imperdonable develar mucho de ella. Es una decadente relación entre Ángel y Angélica quienes llevan 18 años de casados, que más que personajes, son un catalizador de varios procesos. Es una comedia frenética moderna, porque la narración tragicómica de Núñez, progresa con base en observaciones mínimas sobre hechos cotidianos a los que drena de toda emotividad y dramatismo; dejando la historia se construya muy rápidamente, sin las estridencias morales que el argumento necesariamente encumbra.
José Gabriel Núñez es muy conocido, y nunca pasa desapercibido al lado de otros monstruos de la dramaturgia criolla. Este dramaturgo tiene un amplio registro literario, con frecuentes adaptaciones. Núñez todavía activo, ha pulido un estilo que se aparta de la dramaturgia humorista tradicional, en el que el feel lo es todo. Sus obras son intricados juegos sicológicos de personajes generalmente suburbanos que arrastran un peso muerto, que inevitablemente los llevará a la comedia negra, y la trama de sus historias son la crónica de ese progreso.
Pieza, casi naturalista, porque a lo largo de una narración fenomenológica de los condicionamientos familiares de una pareja, aborda con un humor tan distinguido como incisivo, la situación de monotonía que padece cualquier pareja después de estar junto por mucho tiempo. Su autor tiene buen cuidado de que esta relación no le ahogue demasiado la obra. Para que no suene a lenguaje barato, cerca los protagonistas con los personajes y elementos que constituyen su entorno natural: esa esposa maternal que Ángel tiene en casa y que le hace todo (de cocinera, de amante ocasional, de recordatorio, de celestina); esa nervuda mujer que provoca en el espectador una jubilosa compasión.
Desde mi punto de vista estrictamente teatral, las actuaciones de Adolfo Nittoli y Bétsabe Clavell, son de un carisma poco corriente. En conclusión: el amor jamás se extingue. Todo lo disculpa, lo cree, lo espera, lo soporta. Es el gran acierto de la obra.
Carlos Rojas
criticarojas@gmail.com
Especial para el Diario Vea (Un punto de vista)
En arte las reglas son necesarias para los principiantes, después sólo sirven para los mediocre. el verdadero artista trabaja movido por la intuición. Una vez adquiridos los rudimentos de su profesión, lo que necesita es una imaginación original y un corazón apasionado.
Federico García Lorca.
El teatro no “es” acción. Es la impotencia de la acción.
Es la comunicación que trasciende la codificación racional.
Si el teatro fuera solamente acción carecería de transtextualidad .
Sin embargo, esta esencia se construye por oquedad, delimitando con un derrotero de acciones el contorno del espacio de la emoción. El hecho teatral como puente entre la semiología y el éxtasis. Los griegos explicaron la necesidad de armonizar el aspecto racional con el poético a través de la narrativa de su mitología. Venus era la vida, el contenido, lo femenino, lo azaroso. Marte era la ley, la forma, lo masculino, lo previsible. La narrativa mitológica los armonizaba explicándolos comprensiblemente dentro del lenguaje racional. Extasis y semiótica, comprendidos por una épica.
Planos analítico, poético, narrativo kinético del espacio.
La Skene -grafía
La grafía de la escena. Deteniéndonos en la etimología del vocablo, cuando nos abocamos a desentrañar la acepción correcta de grafía, se bifurca nuestro camino. Por un lado aparece la grafía como representación y por otro la grafía como rasgo y signo.
El teatro como representación. (La representación – presentación) El ritual.
El teatro no representa un trozo de vida, sino que nos presenta una ficción. Si alguna vez hubo apetencias representativas en las artes teatrales, las imágenes de pantallas se encargaron de hacerlos trizas. El hecho teatral es un objeto artístico presentado de manera efímera. Un objeto complejo. Un universo de objetos ligados en dinámica relación jerárquica. Así es que podemos hacer una primera visualización de este universo de objetos y palabras pero si a los fines de este trabajo reducimos a su esencia sígnica a los vocablos podremos observar las palabras como objetos.
La igualación mediante la concienciación de que son signos nos permitirá crear una jerarquía sígnica . Un entrelazamiento armónico y paradógico de pares fantásticos que narran con una textualidad teatral que trasciende la escena. (más)
Alejandro Robino /alejandro_robino@ciudad.com.ar
Tu ternura molotov, de Gustavo Ott, se presenta en el teatro Julio Prieto
Exploran en un montaje la doble moral de una sociedad dominada por la hipocresía
El dramaturgo propone un retrato de cuerpo entero de los valores y la cultura que buscan extenderse por el planeta
Se trata de la segunda puesta en escena del Proyecto Xola
ARTURO JIMÉNEZ
Escenas de la comedia de humor ácido protagonizada por la actriz Arcelia Ramírez y el actor Daniel Martínez, cuya dirección está a cargo de Martín Acosta Foto José Antonio López.
Como una bomba molotov, en el escenario del teatro Julio Prieto estallaron y se hicieron evidentes las contradicciones amorosas, morales, religiosas y políticas de una pareja hispana, de clase media alta y residente en Estados Unidos, para crear, de paso, un retrato de cuerpo entero de los valores y la cultura que buscan extenderse por el planeta..
Se trata de la obra Tu ternura molotov, comedia de humor ácido del dramaturgo venezolano Gustavo Ott, protagonizada por Arcelia Ramírez y Daniel Martínez, bajo la dirección de Martín Acosta, la cual es la segunda puesta del Proyecto Xola, impulsado por Producciones Entre Nosotros (que suma a más de 700 patronos individuales).
Con un presente en apariencia feliz y planes de cara al futuro, la tranquilidad exitosa, individualista, intolerante y de prejuicios raciales y de clase de esa pareja hispana es trastocada de pronto por los pasados ocultos de ambos, aparecidos en forma de una maleta extraviada doce años atrás y una sábana para niños manchada de sangre (La Jornada, 3/08/06).
Resonancia de la mentira.
Aparte de la puesta en duda de las identidades verdaderas de los personajes de Victoria y Daniel, y de las consecuencias de ello para la historia y el drama en sí, puede destacarse que los aciertos de esa obra se sintetizan como una gran puesta en evidencia de la doble moral de una sociedad dominada por la hipocresía..
Pero también dominada por la mentira, con resonancia inmediata al México de hoy. Puedo pecar, hacer fraude electoral o lo que sea porque Dios, en su grandeza, todo lo perdona: la religión deformada como una cobija de la suciedad social. Y dominada además por la envidia, lo aparente y la indiferencia, o el miedo hacia los otros, los diversos.
Todo aderezado con un dechado de virtudes y de méritos que gritan un ¡viva la tarjeta de crédito, la liposucción, la cirugía plástica, el viaje a la playa, la moda, el auto último modelo, el consumismo! Una especie de toma de conciencia teatral y real pero invertida, en reversa.
Aparte de la actuación de los protagonistas, sobre todo de Arcelia Ramírez, y de las cualidades dramatúrgicas de Ott en general, en Tu ternura molotov destaca la escenografía austera de Auda Caraza y Atenea Chávez, además del acierto de una casa con paredes que se elevan, se desestructuran, pero no se caen, quizá como una metáfora o símbolo de la sicología y la sociedad dominantes.
(El montaje Tu ternura molotov se presenta en el teatro Julio Prieto, ubicado en avenida Xola, esquina Nicolás San Juan, colonia Del Valle.)
Fuente: La Jornada
Más allá de los alcances del contenido de mi última entrega en este espacio sobre la presencia e incidencia del teatro comercial que actualmente se patentiza en la dinámica de la cartelera teatral caraqueña, me he acercado a verificar su impulso y receptividad por parte del consumidor cultural local. Pues no me resultó nada asombroso que algunas salas que exhiben determinadas producciones estén abarrotadas de espectadores ansiosos de escapar del estrés y la presión cotidiana asumiendo que tras las “bondades” de la “comedia digestiva” por lo menos en hora y media, sus vidas fluirán bajo el compás de la risa y de esas miradas cómplices que determinadas tramas les pueden proponer a unos y otros.
Ciertamente, la cartelera está algo desasistida de un teatro de arte, de dramas de autor y clásicos por parte de los más prestigiosos grupos y directores del teatro nacional; sin embargo, no se puede tapar el sol con un dedo y obviar que la dinámica del hacer escénico ofrezca variadas fórmulas comerciales unas mejores que otras tanto en la cuestión de contenidos, temas, artistas y la aguzada capacidad de sus productores por promocionarlas a través de distintas vías.
Una de estas buenas alternativas de teatro ligero sostenida con el aval de un autor que ha calado fuertemente en las carteleras europeas y que ahora irrumpe en los predios de la escena comercial capitalina, que cuenta en su haber con un magnífico elenco, una cuidada producción y una deliciosa relación con el espectador ha sido, sin duda alguna, “Entiéndeme tú a mí” del escritor ibérico Eloy Arenas. Un texto que ha contado con la apropiada versión del actor Kart Hoffmann (y con revisión de textos de Eira Marcano, Carlos Montilla y Dante Gil) que ha sabido respetar la estructura esencial de las situaciones básicas del escrito de Arenas y adecuarlo al horizonte de expectativa de nuestro público…. (más)
Carlos Herera/critica@cantv.net
El Premio Nacional de Teatro 2006, conquistado por “su dedicación y disciplina en la creación de personajes emblemáticos del teatro, unido a un espíritu y a una visión humanista”, según el jurado que integraron Nicolás Curiel, José Gabriel Núñez y Eduardo Gil, es un histórico y auténtico reconocimiento de la sociedad venezolana para los largos 50 años de excelente vida artística del actor Omar Gonzalo.
ORÍGENES En medio de la humana emoción por haber sido premiado, Omar Gonzalo cuenta que llegó al teatro por la poesía, porque cuando conoció a Romeo Costea lo presentaron como recitador, y como tal, lo invitó a participar en su primera incursión en el teatro venezolano (porque venía de una actividad teatral en Europa), Velada poética, el 1 de abril de 1955 y el 9 de junio de ese mismo año, al primer espectáculo propiamente teatral, El velo de preces del repertorio clásico japonés en el Centro Venezolano-Francés. “Me he considerado siempre como un privilegiado del teatro venezolano porque el día de mi debut estuvieron presentes Alberto de Paz y Mateos, Juana Sujo, y Horacio Peterson, quienes desde entonces me brindaron su apoyo y amistad. Fue fundamental haber conocido a Romeo Costea, no solo para mi debut en el teatro sino que durante 50 años hemos mantenido una amistad profesional excepcional y en este tiempo y con el grupo Compás he hecho 18 obras y giras por todas las cárceles, cuarteles y colegios (además de teatros) del país, y además participé en el primer Festival Panamericano de Teatro en México 1958. Todas esas obras de teatro iniciales se hicieron también para la televisión en vivo”.
Admite que su proceso formativo en lo teatral fue sobre las tablas, donde recibió la influencia de sus compañeros de escena. “Luego, como tenía buena dicción, que adquirí como recitador, y por mi propio interés en la materia, me hice profesor de dicción en las escuelas Juana Sujo y otros cursos de teatro que se daban en la época. En 1970 me fui a Francia y me aceptaron en la Escuela Superior Nacional de Teatro de Strasbourg, de donde salí diplomado tres años después. En total permanecí cuatro años en Europa recorriendo teatros, escuelas, talleres, festivales, etcétera. En actuación uno nunca sabe todo. Hay que partir de cero para cada personaje y tratar de olvidar el anterior para no ser contaminado por él. A mis 50 años de carrera, sigo en la búsqueda de la perfección de mi instrumento y del actor que quiero ser”.
OFICIO Ha trabajado en 131 espectáculos hasta ahora (como actor, director, asistente de dirección y versionista), y en 105 como actor solamente, entre ellos 14 monólogos, actividad que hace desde 1962.
Acepta que hay una epidemia de “monologuitis” que hace monótona la cartelera teatral, pero no cree que eso esté matando al teatro. Además, subraya, “el teatro venezolano registra como su primera obra conocida, hacia 1801, el monólogo Luis XVI de Domingo José Díaz, y durante ese mismo año se conoció a Vejamen en el grado doctoral de Salvador Delgado, también un monólogo, de José Antonio Montenegro. Esos monólogos, y perdona la reiteración, son anteriores a Venezuela consolada de Andrés Bello, que es considerada por la mayoría como el primer texto del teatro criollo. Y el primer actor del teatro occidental también se inició con monólogos, el griego Thespis. Yo, en este momento tengo ocho monólogos para presentarlos cuando me los soliciten, lo que significa que en mi memoria de actor andan más de 80.000 palabras”.
Opina que el teatro actual es mejor en cuanto a cantidad, pero no así en la calidad. “En mis inicios éramos menos, se hacía menos teatro evidentemente, pero lo hacíamos con pasión, amor y disciplina, que no veo en la actualidad. Debe ser, pienso yo, que en ese momento hacíamos el teatro desinteresadamente, porque pensábamos en él y en nosotros mismos, y ahora las nuevas generaciones piensan más en la televisión y en sus facilidades”.
Sí esta satisfecho por lo obtenido en 50 años de ejercicio profesional. Logró tres cosas sin proponérmelas: un debut excepcional registrado por la prensa nacional en su momento, estudiar en una academia europea, y recibir el Premio Nacional de Teatro. “Siempre queda mucho por hacer, proyectos que quedaron en gaveta. Por ejemplo, Jesús Gómez Obregón, cuando me vio actuar en México en 1958, le recomendó a Romeo y a mi mismo que hiciéramos [ITALICAS] Arlequín, servidor de dos patrones de Goldoni, Las trapacerías de Escapín de Moliere y Las bodas de Fígaro , obras que nunca hice”… (más)
Edgar Moreno-Uribe













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